Opinión

Dos de mayo: un pueblo, una nación

Jueves 01 de mayo de 2008
El acontecimiento que tuvo lugar tal día como hoy hace 200 años, y que ahora conmemoramos felices, marcó el devenir de la Historia de España, no cabe duda, aunque no tanto para bien como nos gustaría. En la Guerra de la Independencia contra Napoleón reside el germen de lo que hoy conocemos como el Estado-nación (en la terminología moderna heredera de la Revolución Francesa) de hombres libres e iguales que disfrutamos en España. Sin embargo, el precio que hubo de pagarse por ello hipotecó el desarrollo socioeconómico de nuestro país durante largas décadas, hasta el punto de constituir el episodio más gravoso de nuestra prolífica historia para muchos cronistas.

El despertar de la voluntad soberana del pueblo español se produjo, efectivamente, aquel 2 de mayo, contra la desidia de un rey que le abandonaba a su suerte. Los madrileños, haciendo acopio de las pocas armas de que disponían, hicieron frente de forma heroica a las tropas napoleónicas, aunque la lógica no tardase mucho en imponerse y fueran aplastados por el invasor. Y si bien la cara de esta lucha fue este despertar del ciudadano y la obra de Cádiz, creando la nueva nación soberana unas Cortes y una Constitución, la cruz sería que pronto todo el país se rebelaría contra la cruenta represión ejercida por los franceses, y lo que vendría a continuación sería una larga guerra de guerrillas que se prolongaría durante seis años. A lo largo de este periodo, el desgaste y la destrucción mermaron a la desprovista población y acabaron con cualquier vestigio de infraestructura, dejando sumida a la victoriosa España en un atraso sin precedentes, que no volvería a repetirse nunca, ni siquiera tras la guerra civil de 1936-39. Tampoco ayudaría a superar el lastre que supuso aquel conflicto el regreso de Fernando VII, sin duda uno de los máximos paradigmas de desastre sin paliativos sobre los que se ha posado jamás la corona española.

De “Gloriosa pero fatal” la calificó Cánovas del Castillo a la Guerra que se inició hace dos siglos. En este día de conmemoración recuperamos las palabras que Napoleón dedicó a los españoles poco antes de morir: “Desdeñaron su interés sin ocuparse más que de la injuria recibida. Se indignaron con la afrenta y se sublevaron ante nuestra fuerza. Los españoles, en masa, se condujeron como un hombre de honor”. En fin, un pueblo, una nación.

LA TRANSPARENCIA DEL FISCO ITALIANO

El día 29 de abril, la Agencia Tributaria italiana ha decidido publicar en Internet las declaraciones de la renta de 40 millones de italianos. Los datos, correspondientes al 2005, podían ser consultados por cualquier persona en la web de la agencia de forma inmediata, seleccionando simplemente zona de residencia y apellido de la persona. En poco tiempo, el masivo acceso al listado de las declaraciones ha saturado la página de la Agencia. Sin embargo, la decisión de Hacienda de publicar online los ingresos ha generado muchas polémicas y el rechazo de las asociaciones de consumidores. Las mayores críticas son en materia de violación de privacidad: la posibilidad de conocer los ingresos de los ciudadanos se percibe como una invasión de la esfera privada de la persona. Así, pocas horas después, la Autoridad para la Protección de Datos Personales ha ordenado la “suspensión momentánea del servicio en Internet”, pidiendo explicaciones a la Agencia, considerando que su decisión encontraba “evidentes y relevantes problemas de conformidad” con las actuales leyes en materia. Frente a las críticas, el viceministro saliente de Economía, Vincenzo Visco, promotor de la iniciativa y máximo responsable de la Agencia Tributaria, ha salido en su defensa, definiéndola una “medida de transparencia, de democracia”. Además, la Agencia Tributaria ha declarado que se trataba de una medida que respetaba las leyes en la materia y que, por lo tanto, no había “incompatibilidad entre la protección de los datos y determinadas formas de publicidad de datos previstas para fines de interés público”. A pesar de ello, el garante de la protección de los datos ha decretado el cierre de la página. Las asociaciones de consumidores han declarado que la divulgación de “datos relevantes sobre ingresos representaría una apetitosa fuente de información para las organizaciones criminales”. La publicación de datos es un tema demasiado delicado y merece mayor cuidado. El “experimento” ha provocado un debate encendido, con el riesgo de transformar el fisco en espectáculo.

GOLPE A LA EDUCACIÓN (PARA LA CIUDADANÍA)

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha asestado un duro golpe a la política educativa de Zapatero. El Alto Tribunal andaluz ha estimado parte del recurso de cinco padres contra la asignatura Educación para la Ciudadanía, declarando nulos algunos de sus contenidos por rebasar la neutralidad ideológica. Pretender que a la persona no la defina el sexo, sino la opción sexual que elija, es uno de los entuertos que el TSJA ha procurado desmontar. Así, afirma la sentencia que la expresión «de género» sustituye a la expresión constitucional «de sexo» para «introducir explícitamente la ideología de género en el currículo». Por ello, declara nula la expresión «de género». La ley es clara en este punto. Según el artículo 29 del Código Civil, “el nacimiento determina la personalidad”. Se es persona independientemente del sexo con el que se nazca. Y precisamente en contra de las discriminaciones por razón de sexo, religión y demás se pronuncia nuestra Constitución en su artículo 14. Ambas redacciones son claras y contundentes, no entendiéndose, por ello, el afán de gobierno en buscar problemas donde no los había.

La sentencia ahonda en muchas más esquirlas de un proyecto viciado por el adoctrinamiento. La educación y la formación de nuestros jóvenes son fundamentales. Y sería una meta ideal que finalmente parte de esa formación resida en una asignatura que pretenda inculcarles valores cívicos, de convivencia, de tolerancia, respeto y fundamentos éticos. Pero no viciada.

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