A partir del próximo 3 de junio, el Teatro Real ofrecerá 8 funciones de la ópera de Alban Berg, Wozzeck, en el bicentenario del nacimiento del autor de la obra teatral en la que se inspira, Georg Büchner.
Para el director artístico del coliseo madrileño, Gerard Mortier, Wozzeck es, sin duda, la obra que todo director de ópera debe incluir en su programación. Poseedora de una partitura en la que no hay nada superfluo, aunque también advertía Mortier en la presentación de la obra a los medios, que lo ideal para disfrutarla en plenitud sería escucharla varias veces, ya que una no es suficiente. En opinión de Sylvain Cambreling, su director musical y gran conocedor de esta ópera que ha dirigido en más de 60 ocasiones, no se trata, sin embargo, de una música compleja de escuchar sino más bien de ejecutar, porque teatralmente la partitura es por completo eficaz.
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Woyzeck, la obra teatral en la que se inspira y que en la ópera se llama Wozzeck a causa de un error en la primera impresión de la misma que Alban Berg ya no quiso cambiar, relata la ejecución pública, por el asesinato de su mujer, de Johann Christian Woyzeck, un barbero y antiguo soldado esquizofrénico que había sido sometido a varios experimentos “científicos” macabros por parte de un médico castrense. Su muerte desencadenó una campaña a favor de la irresponsabilidad penal por enajenación mental, impulsada, sin éxito, por el renombrado químico y médico forense Ernest Büchner, padre del escritor. Alban Berg asistió a una representación teatral de la obra en 1914 y quedó tan profundamente impresionado por su hondura y desolación que no tardó en ponerse a trabajar en su libreto, entrelazando y sintetizando las 27 escenas del drama original, en las 15 que conforman esta ópera estructurada en tres actos, cada uno con 5 escenas a las que corresponden un lenguaje especifico y propio en el que la orquesta y la voz tienen una simbiosis perfecta. Para esta producción, el director de escena suizo Christoph Marthaler, que trabaja por primera vez en el Teatro Real, sitúa la acción de la ópera en una cantina con un área de juegos para niños, en donde se suceden ininterrumpidamente las escenas de la ópera.
El papel titular será interpretado por el barítono británico Simon Keenlyside, que debutó el papel de Wozzeck en París, en esta producción, impulsado por Mortier, siendo considerado, desde entonces, uno de sus mejores intérpretes. Los restantes protagonistas de la ópera son todos conocidos por el público del Real: la soprano alemana Nadja Michael, que cantó en la pasada temporada el papel titular de Poppea e Nerone; los tenores Jon Villars y Gerhard Siegel que volverán a dar vida a los mismos personajes grotescos que interpretaron en 2007 en la producción dirigida por Calixto Bleito; el bajo-barítono Franz Hawlata y el tenor catalán Roger Padullés que vuelve una vez más al coliseo madrileño. Completan el reparto, Katarina Bradic, Scott Wilde, Tomeu Bibiloni, Francisco Vas, Antonio Magno, Enrique Lacárcel y los niños Lorenzo Bini Bicchierai y Diego Ramos Ruano. Además de los 14 solistas, participan en la obra 4 actores, 23 niños de Los Pequeños Cantores sde la JORCAM, 51 miembros del Coro Tirular del Teatro Real (Coro Intermezzo) y 96 músicos de la Orquesta Titular del Teatro Real (Orquesta Sinfónica de Madrid) que, junto al equipo artístico, suman más de 200 artistas.