Opinión

Indignados en Turquía

Domingo 02 de junio de 2013
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, reconocía ayer sábado que la policía pudo haberse “extralimitado” en la represión de las protestas contra la tala de los árboles del parque Gezi, en Estambul, y que ha derivado en una ola de movilizaciones generalizada. Dicha tala de árboles no es sino la excusa de una gran parte de la población turca -jóvenes en su mayoría-, descontenta ante el cariz cada vez más autoritario que va tomando la forma de gobierno de Erdogan.

El primer ministro turco ha ido impregnando de su islamismo moderado -con el autoritarismo y recorte de libertades que ello inexorablemente conlleva- la forma vida de un país atípico, quizá el único de mayoría musulmana y con una democracia más que aceptable. Con esta protesta, los manifestantes dejan bien claro que no están dispuestos a perder un ápice de su libertad. La similitud con movimientos como el 15-M español es muy lejana, por cuanto en Turquía las circunstancias son diferentes. En cualquier caso, Erdogan debe actuar con mucho tino si no quiere que este asunto se le vaya de las manos.

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