El pasado viernes se inauguró en el Palacio del Condestable de Pamplona la exposición ‘Fiesta, humor y color’ que recoge hasta el 29 de junio buena parte de la historia de la sociedad pamplonesa de la segunda mitad del siglo XX a través de los bocetos del músico y pintor Pedro Martín Balda para las pancartas de las peñas de San Fermín durante 40 años.
La exposición
‘Fiesta, humor y color’, que se inauguró el pasado viernes en Palacio del Condestable, recoge buena parte de la historia de la sociedad pamplonesa de la
segunda mitad del siglo XX a través de los dibujos que realizó
Pedro Martín Balda para las pancartas de las peñas en San Fermín. Chascarrillos, ocurrencias municipales y asuntos de actualidad nacional e internacional protagonizaron las pancartas de fiestas de esos años, cuyos bocetos podrán verse en la Sala Noble del edificio municipal de la calle Mayor hasta el próximo 29 de junio.
Además de los más de
150 bocetos de pancartas realizados a escala, en tamaño 40x20 centímetros, la familia Balda ha cedido para la muestra
50 viñetas humorísticas para prensa,
cuatro pancartas originales y diverso
material documental fotográfico y de cine. Asimismo la muestra incluye una amplia colección de carteles y programas de mano de fiestas y eventos populares, con los que anunció desde los Sanfermines y fiestas de diversas localidades hasta temporadas de liga de Osasuna o campañas de Cáritas, siempre con un estilo muy colorista y llamativo.
La exposición, comisariada por el hijo del autor, Javier Balda, se completa con una serie de nueve retratos originales de los kilikis de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona, dos de ellos de la colección del Ayuntamiento y uno de otra colección particular.
Crítica chistosa pero respetuosa “Entre broma y verdad, las pancartas son pregón de muchas cosas, porque las verdades también se dicen a ritmo de bombo y platillos”. Con esta frase resumía el propio Pedro Martín Balda en 1981 la finalidad de su imaginativa aportación gráfica a través de las pancartas de las peñas sanfermineras. Sus obras buscaban la crítica chistosa, unas veces más ingenua y otras más atrevida y mordaz, pero siempre respetuosa y considerada, como a él le gustaba aclarar.
El
Ayuntamiento fue una de sus dianas preferidas, y por sus pancartas desfilaron personajes ya clásicos como los concejales de frac y chistera, policías municipales, aldeanos, ‘guiris’ y, sobre todo, mozos, mozas, toros y vacas de diversa condición que daban cuenta y sentenciaban con ironía y desparpajo situaciones y sucesos de la actualidad del momento. El conjunto de esta obra de Balda puede considerarse hoy un documento de las transformaciones sociales, culturales y urbanas de Pamplona a través del humor.
Músico y pintor autodidactaPedro Martín Balda nació en 1920 en la calle San Antón y recibió desde niño una amplia formación musical que incluyó clases de solfeo con Remigio Múgica y de violín con Felipe Aramendía y Antonio Huarte. Con este instrumento obtuvo el
premio ‘Tomás Istúriz’ en 1942 y el primer premio del IV Concurso de Artistas Noveles de San Sebastián en 1948. Perteneció también al Orfeón Pamplonés, a la Orquesta Santa Cecilia y a la de Educación y Descanso, y participó como intérprete y actor en recitales y obras teatrales y musicales representadas en la ciudad.
Al mismo tiempo desarrolló su vocación plástica de manera autodidacta, en contacto con amigos de su generación como
Muñoz Sola, Lasterra, Ascunce o Beunza. Balda expuso su obra desde el año 1943 hasta la década de los 90, aunque alcanzó la popularidad sobre todo gracias a las numerosas pancartas que comenzó a pintar para las peñas de la ciudad al término de la Guerra Civil. Con
Nicolás Ardanaz como maestro, firmó con él la pancarta de la peña Oberena de 1943 y, a partir de ahí, su característico grafismo y humor protagonizaron las pancartas de la mayoría de las peñas establecidas en los años 60 y 70. Hasta el año 2000, sumando las pancartas ‘txikis’ y las de otras localidades, llegó a pintar cerca de doscientas.