Mariano Torralba | Lunes 03 de junio de 2013
Si, se me mueren mis amigos en otro anno mortem de mis devociones. Ahora Alfonso Santisteban y son ya demasiados: Camoiras, Navarro, Mendoza, Codeso, Salóm, Landa… Es como si todos huyeran de un teatro que también se muere; que no quisieran ser testigos del desmembramiento de las últimas tablas que aún se mantienen heroicas; o con mayor precisión, las que mantienen unos pocos empresarios “de paredes” que resisten los embates de propietarios de inmuebles desprotegidos, ávidos de dinero, despreciando las ilusiones de sus predecesores; aquellos mecenas de la cultura. Solo preocupados –los caseros- de hacer caja mes tras mes, amparados por la estúpida y antisocial Ley Boyer de Arrendamientos, apoyada, refrendada y aumentada por el Partido Popular; socialistas y populares encantados y de acuerdo con una Ley que protege a los que más tienen. ¿Dónde fueron a parar los ricos amantes del teatro? ¿Por qué los poderosos –incluidos los gobernantes- desdeñan el arte de Talía?
Si, pareciera un céfiro maléfico que se cebara, al menos en los afectos íntimos, con mis amigos, con mis afanes, con mi teatro; un viento de muerte que mata el todo y la parte de la amada y fascinante profesión.
El teatro no se muere per se, al teatro lo matan quienes no lo aman: la parca se lleva los pocos grandes que van quedando. Los autores, cada vez más remisos a definir y crear el teatro del Siglo XXI prefieren la televisión de fácil cobranza. Los productores desorientados, con menguante número de escenarios privados y con enorme dificultad para entrar en los circuitos cabildeados por políticos ignorantes o sectarios y, los caseros… esos que solo quieren dinero y a quienes poco preocupa el destino de un recinto en el que alguien puso sueños e ilusiones en el pasado, además de sentirse amparados por leyes que promulgan políticos nunca vistos por los teatros. Pero la muerte -toda muerte- la puntilla final, se la infirió el actual Gobierno con el disparatado aumento del IVA; el mayor impuesto de Europa a la cultura: ¡el veintiuno por ciento! menos mal que las publicaciones pornográficas pagan en España solo el cuatro por ciento de IVA, la cultura está salvada.
Estos y otros males del teatro fueron debatidos con amigos que se me fueron y muchas, muchas noches, en veladas inolvidables, con mi Alfonso que ya no está; tertulias que dieron lugar a colaboraciones teatrales de difícil olvido; cenas y charlas interminables –también estaba Marisa Medina- donde saboreábamos todos la última música de Santisteban, los poemas recitados por Luisa María Payán, los comentarios y maldades del maestro de periodistas Emilio Romero y… Celebrábamos éxitos compartidos y, ante todo, la inolvidable amistad de gentes extraordinarias.