Luis María ANSON | Martes 04 de junio de 2013
Negar la importancia de las cifras que se han hecho públicas sería hacer un ejercicio cerril de sectarismo. En plena recesión, tras una política de duros recortes, sin trapisonderías ni “planes E” zapatéticos, las reformas de Rajoy empiezan a dar resultados. 98.265 parados menos y 134.660 afiliados más a la seguridad social abren horizontes hasta ahora emborrascados. Asombra la actitud de los sindicatos poniendo pegas y balbuceando reticencias. Conviene recordar a los dirigentes sindicales el estudio del profesor Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos, que atribuye el 50% del paro actual a las excesivas exigencias sindicales. Antes que ceder y hacerse flexibles, los sindicatos han contribuido, en algunos casos de forma decisiva, al cierre de 400.000 empresas en España.
Por supuesto que las cifras del desempleo continúan siendo acongojantes y que resulta difícil prever si la reducción del paro en mayo es un punto de inflexión o solo un alivio circunstancial. Pero ante el derrotismo de muchos y el desencanto general, conviene subrayar todo lo que hay de positivo en la reducción del paro durante el mes de mayo y en el incremento de afiliación a la seguridad social.
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