Los Lunes de El Imparcial

Enrique Joven: El templo del cielo

RESEÑA

Domingo 09 de junio de 2013
Enrique Joven: El templo del cielo. Roca. Barcelona, 2013. 364 páginas. 19,90 €

China es hoy la nación más poblada de la Tierra y una de las más extensas. A pesar de su actual condición republicana, el imperio chino, con sus diferentes dinastías, su peculiar protocolo y su fastuosidad, ha sido siempre uno de los estandartes que han atraído las miradas de los occidentales hacia esta tierra de contrastes y majestuosidad.

Trasladándonos a los primeros años del siglo XVII, El templo del cielo nos sitúa en una misión evangelizadora que suele quedar a la sombra de la cristianización del continente americano. Se trata de la expansión de la fe católica por las tierras del imperio chino. De la mano de un grupo de jesuitas nos embarcamos en primer lugar en una travesía larga, peligrosa y cargada de dificultades como era el viaje desde Lisboa a Macao, pasando por el tempestuoso cabo de Buena Esperanza. Recorrer esa distancia con los medios de la época, era encomendarse al Altísimo para que las enfermedades, inclemencias del tiempo y los múltiples contratiempos que un barco de ese momento podía sufrir en tantos meses de travesía, permitiesen llegar al ansiado destino asiático.

Una vez en tierras chinas este grupo de jesuitas intentará buscar la conversión del emperador al catolicismo, con el consecuente arrastre al resto de la nación sobre la que gobierna. Pero esta tarea necesita un complemento que sirva para infiltrarse en el entramado del poder imperial, una suerte de enlace que redunde en un beneficio para el poder chino, sustentando por detrás la expansión de la fe católica.

Este nexo de conexión con los intereses imperiales será la astronomía, dominada por este grupo de jesuitas y ciencia básica para la toma de decisiones en todos los temas relevantes del gobierno. Así pues, se les encarga a los occidentales la elaboración de un calendario perpetuo que regirá en los dominios imperiales. A todo esto hay que unir un pergamino cuyo contenido tratará de ser revelado mediante los estudios y traducciones de las lenguas de esa parte del planeta, creyendo que puede revelar el mítico secreto de la piedra filosofal, aunque afrontar este tipo de descubrimientos puede derivar en sorpresas más o menos desagradables.

En esta novela vamos a encontrarnos con los lógicos recelos que surgen hacia los extranjeros que empiezan a ganar cuota de poder, más aún si va acompañada de un intento de conversión y cambio de creencias. Pero no solo vendrán las hostilidades desde los nativos, pues las ambiciones o la defensa a ultranza de ciertas convicciones conseguirán sacar lo peor de algunos personajes, incluso llegando a cometer delitos desde la idea de hacer lo correcto. De la mano de Paolo Arrighetti vamos a poder descubrir esta parte de la historia del siglo. XVII en la que tomar una decisión como esta de irse a la otra punta del mundo conocido, se transformaba, casi siempre, en una despedida de tu familia y de tu tierra.

Quizás una de las conclusiones que se puede sacar a la luz de esta novela, es la gran valentía que demostraron estos y otros muchos intrépidos que pusieron rumbo a tierras desconocidas y alejadas en una época en la que las comunicaciones y la tecnología era extremadamente limitada en comparación con los medios de los que disponemos en la actualidad. Si con esa escasez científico-técnica obtuvieron grandes logros, avanzaron en sus estudios y acercaron Oriente y Occidente, quién sabe de lo que habrían sido capaces de haber nacido en un era tecnológica, de comunicación instantánea y de transporte veloz como en la que vivimos.

Por Jorge Pato García

TEMAS RELACIONADOS: