Lunes 10 de junio de 2013
Ocurrencias tales como los “condones patrióticos” o acusar a la oposición del desabastecimiento de bienes de primera necesidad -papel higiénico incluido- en todo el país definen de modo alarmante en qué manos está Venezuela. Por si esto fuera poco, el ex vicepresidente del país, José Vicente Rangel, aseguraba ayer que “elementos opositores” habrían adquirido 18 aviones de guerra en Estados Unidos. Dichos aviones operarían desde suelo colombiano y su objetivo no sería otro que el de atacar territorio venezolano -Rangel aportaba hasta las coordenadas de la hipotética agresión-.
La dialéctica del las autoridades chavistas empieza a asemejarse cada vez más a la de Corea del Norte: misma beligerancia, ausencia del más mínimo sentido común y un completo absurdo. En esta ocasión, además, el objetivo es triple: la oposición, Colombia y Estados Unidos. Todo vale con tal de distraer la atención de la calamitosa situación que vive el país. Hay apagones a diario, falta de todo y el gobierno sigue a la deriva. Con semejante panorama, no es de extrañar que el chavismo busque cortinas de humo para ocultar sus carencias. Con todo, esta vez han ido demasiado lejos. Alarmar con falacias a un país para ocultar los problemas reales es de todo punto impresentable. Y así debería denunciarlo el resto de países de Iberoamérica.