El presidente del Gobierno,
Mariano Rajoy, ha presentado este martes y en un cuarto de hora largo la
Ley de Emprendedores en el porche de La Moncloa acompañado por cincuenta pequeños y medianos empresarios y autónomos. Ha asegurado estar trabajando en todos los frentes para salir de la crisis económica, crecer y crear empleo. Estos frentes son, ha puntualizado,
cinco, ni uno más ni uno menos.
Los dos primeros, dependen del Gobierno de España y son la reducción del
déficit público y las
reformas estructurales de nuestra economía, desde la reforma laboral, la financiera y la energética hasta la de las administraciones públicas.
Los tres siguientes dependen de la Unión Europea y se concretan en la profundización del
mercado único europeo, la mejora de la
liquidez y del acceso a la financiación, y el rediseño de la zona euro para profundizar en la
integración que conduzca a la unión bancaria y fiscal.
El ex presidente del Gobierno
José María Aznar cumplió un día antes con las expectativas que su
discurso había generado y en cuarenta minutos escaneó España, describió los antecedentes en la Historia reciente y ofreció su fórmula de futuro:
las cinco transiciones de Aznar como cinco desafíos, cinco ejemplos, cinco compromisos y cinco claves de futuro. Fue en el Hotel Eurobuilding, lleno hasta los topes, palabras con alma.
Ante el desafío nacional, dijo Aznar, el compromiso son la
nación y la
monarquía, anclado en la reconciliación simbolizada en la Corona que cuajó durante la Transición; el compromiso con el Estado de derecho, entendido como
“organización política liberal”, frente al desafío institucional; el Estado autonómico, inequívoco en sus fundamentos (la soberanía nacional, la solidaridad como principio y el interés general como piedra de toque del sistema) como compromiso en respuesta al
desafío territorial; respuesta al reto social mediante la apertura de la economía de mercado y el desarrollo de un Estado de
bienestar; y, cinco, europeísmo activo en camino hacia el atlantismo, para dar respuesta a cuál debe ser la
posición exterior de España.
Revitalizar los
cinco compromisos fundamentales que definieron la
Transición mediante un “programa de reformas tan profundo como lo requiere el contexto nacional e internacional y como lo espera y necesita la inmensa mayoría de los españoles”. Aznar afirmó que no está abierta la discusión sobre la Nación española ni sobre su soberanía, que hay una crisis política que exige
reformas incisivas, que hay que flexibilizar y estabilizar la economía, reducir el tamaño de las Administraciones públicas y controlarlas, y que es urgente recobrar nuestra posición en Europa y en el mundo.
Aznar gana por goleada. Es mejor la música, la letra y la escenografía. Pero hace
trampa. Puede permitirse ciertos lujos como ex presidente que el presidente no puede regalarse. Si Rajoy promete bajarnos la luna, le exigiremos que lo haga y lo haga ya porque es quien gobierna. Aznar puede prometernos un lecho de estrellas, el fin del hambre en la Tierra o la paz mundial porque luego se va a casa y nadie le pide cuentas salvo su conciencia.
Conciliar la ambición de uno y la austeridad de otro quizá sea la mejor fórmula,
el cinco mágico, que sirva verdaderamente a quienes los dos, Aznar y Rajoy, dicen servir: los españoles.