Cultura

[i]L’Homme qui marche[/i], de Giacometti

Crónica cultural

Martes 11 de junio de 2013
Se inaugura la exposición Giacometti, terrenos de juego. De las maquetas surrealistas a la Chase Manhattan Plaza, en La Fundación Mapfre de Madrid, que estará abierta al público hasta el 4 de agosto. Por Jacinta Cremades

Una gran exposición dedicada a Alberto Giacometti (1901-1966), eso es lo que es, la muestra Giacometti, terrenos de juego. De las maquetas surrealistas a la Chase Manhattan Plaza, que se puede ver desde hoy en la Fundación Mapfre de Madrid. Años de preparación lleva un proyecto de esta magnitud que pretende, como ha dicho esta mañana en la rueda prensa, la Comisaria de la expsición y Conservadora de la Hamburger Kunsthalle, Annabelle Görgen-Lammers, contestar a la pregunta sobre la existencia humana.

La exposición reúne préstamos de 32 importantes colecciones de arte, museos, y centros de arte, entre los que se encuentran el MoMA, el George Pompidou, o la Fundación Giacometti de Zúrich. Muchas de las piezas jamás han salido de sus casas. Entre sus esculturas, una de la Fundación Maegh de Saint Paul de Vence. La obra reciente de Giacometti que da comienzo a la exposición, resulta difícilmente tan reconocible como sus estilizadas figuras que pueblan las demás salas. La muestra no es una retrospectiva, sino que se acerca, bajo una temática bien definida, a momentos puntuales de la vida creativa de Giacometti y su planteamiento vital. “En mi vida lo único que he hecho ha sido pintar a una mujer estática y a un hombre caminando” viene escrito en una de las salas. Como ha explicado la comisaria y especialista en la obra del italiano: “Es la síntesis de la vida, para Giacometti”.

Unas doscientas obras han seleccionado Annabelle Görgen-Lammers junto con Pablo Jiménez, director del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, que se centran, primero en los objetos de su etapa surrealista, en la que vemos muchas esculturas que hablan del juego, y segundo en la relación de las esculturas filiformes del artista italiano con el espacio. Giacometti estudiaba con precisión ese exacto emplazamiento que permitiría que sus personajes, por muy delgados y volátiles que fueran, caminaran con paso firme. Se dice que el personaje que camina es él, y por el contrario, los personajes estáticos son esculturas de su mujer Annette y de su hermano Diego. En tercer lugar, la exposición gira en torno al famoso proyecto que recibió el artista en 1958, de diseñar la plaza de la explanada del Chase Manhattan Bank de Nueva York y que jamás pudo ver acabado. La gran cabeza no ha podido viajar hasta Madrid pero se ha expuesto la maqueta del proyecto. Pero se puede admirar la alta figura femenina, tres metros de altura con sus tres milímetros de grosor.

En las salas se ven fotografías del artista. Algunas de Cartier-Bresson en el estudio en el que trabajaba cerca de Montparnasse, de 18 metros cuadrados. La comisaria ha explicado que la exposición responde al encuentro o la simbiosis de la dualidad entre el hombre y la mujer, que es también el del artista y su obra, la plaza en la mente de Giacometti y la plaza en Nueva York y que imitan a la gran pregunta existencial, la dualidad entre la vida y la muerte. Esta idea, ha concluido Annabelle Görgen-Lammers continúa en sus autorretratos que se pueden ver como si fueran un tablero de juego o como un mapa.

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