El camino hacia la consecución del único título que ha sobrevivido al ciclo glorioso de la selección nacional arranca en la madrugada de este domingo al lunes (00:00/Telecinco) ante uno de los bloques más incómodos del panorama actual. Uruguay llega a este torneo herida en su orgullo ganador tras una traumática fase de clasificación para Brasil 2014. Del Bosque, que deberá resolver las dudas sobre el delantero centro y la portería, se medirá a Tabárez, todo un “matagigantes”.
Óscar Wáshington Tabárez, el seleccionador
charrúa que ha devuelto a Uruguay a la senda gloriosa de la que fue apartada hace décadas, diagnosticó el primer partido de su equipo ante la selección española del siguiente modo: "
Por su historia reciente, por los futbolistas que tiene y por el juego que está desarrollando, España es la favorita para ganar el grupo y también el torneo”. Sin embargo, este maestro acostumbrado a asestar golpes inesperados ante equipos que, sobre el papel, eran favoritos, matizó su análisis subrayando que "
el fútbol es el deporte, por su colectivo, que da más posibilidades al débil frente al más poderoso". El combinado dirigido por
Vicente del Bosque debuta en la Copa Confederaciones 2013 ante uno de los bloques más orgullosos, comprometidos con su bandera y rocosos del paisaje futbolístico actual. La
celeste ha desembarcado en Brasil con la necesidad imperiosa de
demostrar que el vestuario capaz de arrollar en la Copa América de 2011 y llegar a las semifinales de Sudáfrica 2010
todavía planta cara a cualquier contendiente. La complicada fase de clasificación para el próximo Mundial -en la que han rozado la catástrofe en varias ocasiones- lanza la motivación uruguaya ante un torneo que llega en el momento adecuado para curar las heridas.
El desarrollo del equipo sobre el césped mantiene el guión que Tabárez impuso a su llegada al banquillo de la nacional. El
orden táctico, la intensidad en la presión y la solidaridad de esfuerzos conforman la hoja de ruta de un equipo plagado de aguerridos competidores no exentos de clase. Las
transiciones rápidas y el juego a balón parado siguen jugando un rol decisivo en este bloque. La eficacia goleadora de
Edison Cavani y Luis Suárez -los dos delanteros más cotizados del momento- disfruta del aliño que
Diego Forlán pueda aportar en sus últimos servicios al país latinoamericano.
El nivel físico tiene un valor capital en el planteamiento del prime rival de España en esta Confederaciones.
La
valentía de Uruguay en lo relativo a adelantar la presión para ahogar la salida de balón española -factor que permanece directamente relacionado con la fortaleza física de su centro del campo-
condicionará el peso en el partido de la batalla por la posesión de la pelota. La campeona de América juega con comodidad replegada en su área y ejecutando contras fugaces con el
“Cebolla” Rodríguez, Álvaro Pereira y Abel Hernández como adalides exteriores. Pero no resulta descartable la opción de achicar los espacios para cortar la salida fluida de la pelota española. La zaga sigue figurando como la zona nuclear del esquema de Tabárez. Liderada por
Muslera bajo palos y conformada por los potentes laterales
Cáceres y Pereira, cuenta con la presencia en el centro de centrales de nivel internacional como
Godín, Lugano, Coates y Scotti. Pero ahí no concluye en entramado diseñado para frenar al combinado más creativo del torneo. Por delante de la línea de cuatro emergen tres perros de presa de reconocido prestigio: el
interista Gargano, Eguren y Arévalo Ríos. Un muro colectivo.Por todo ello, Uruguay representa la
primera prueba de fuego seria para la Roja -tras el partido clasificatorio para el Mundial en París- en su camino hacia el entorchado de la Confederaciones, primero, y el desafío mundialista del año próximo. España encontrará en este enfrentamiento un
reto que se viene repitiendo en los últimos años, eso sí, llevado al grado absoluto. Xavi, Silva, Iniesta, Cesc y compañía lucharán contra el estilo propio, de posesiones largas, y contra su
perversión horizontal, aquella por la que el juego nacional pierde profundidad,
no se tira a portería y la anestesia generada conlleva, en ocasiones, sustos inesperados.
Es probable que ninguna selección presente en esta Copa dispute el balón a los nuestros. Se encerrarán atrás buscando desesperar a los artistas que ocupan el centro del campo patrio. Pero no hay equipo en este torneo que cuente con el veneno uruguayo. Esta es la primera guerra que Vicente del Bosque deberá afrontar. La
calidad y el talento de la actual campeona del mundo deberían imponerse al orden táctico charrúa. Pero, en el fútbol, nada está asegurado hasta que concluye el partido. Esta
bella lucha de estilos enseñará a los nuestros el camino a seguir -con sus tres primeros puntos del campeonato- o ayudará a subsanar los errores sistémicos a un año de Brasil 2014.