RESEÑA
Domingo 16 de junio de 2013
Tony Judt: ¿Una gran ilusión? Un Ensayo sobre Europa. Traducción de Victoria Gordo del Rey. Taurus. Madrid, 2013, 163 páginas. 9,95 €. Libro electrónico: 7,99 €
Interesante y profundo ensayo sobre Europa el que nos presenta Tony Judt. El elemento que más llama la atención de la obra es el realismo con que analiza la reciente historia del “Viejo Continente”, tanto de los países occidentales (y que dieron lugar a la formación de la Comunidad Económica Europea) como de aquellos que, tras la Segunda Guerra Mundial, cayeron bajo la égida comunista. A partir de ese momento (año 1945), las diferencias entre las “dos Europas” se acentuaron, hasta el punto de convertirse en escenarios antagónicos.
A lo largo de 163 páginas, el autor huye de las posiciones dogmáticas y políticamente correctas, en particular cuando explica la labor desempeñada por la Unión Europea (seguridad, prosperidad y libertad). La acepta y la valora pero también critica una suerte de exceso de autocomplacencia que caracterizó a sus integrantes durante las décadas de los sesenta, setenta y ochenta. Esto se tradujo en una incapacidad para afrontar situaciones controvertidas (estancamiento económico o imposibilidad para aumentar la productividad). Mientras tanto, otras regiones se convertían en rivales, sobre todo desde el punto de vista comercial.
La mayor parte de la obra está destinada a los otrora países satélites de la URSS. Desde el principio recalca que “también son Europa”, frente a visiones simplistas, que tienden a reducir el continente solo a las naciones que formaron la CEE-UE. Si en algo hace hincapié, es en el gran legado cultural que ofrecían, el cual no siempre ha sido justamente valorado más allá de declaraciones retóricas.
Este conjunto de naciones, una vez finalizada la tiranía comunista, han visto con una mezcla desasosiego y tristeza cómo en la UE, a la que tal vez idealizaron, han sido relegadas a posiciones marginales, generándose en última instancia sentimientos de hostilidad en contra de aquélla o incluso de añoranza hacia la época dictatorial.
Como buen británico, dosis de euroescepticismo aparecen en este libro, que también pueden ser entendidas como un sano ejercicio de euro-realismo. Esta tesis se aprecia ya en el primer capítulo, cuando describe las razones por las que Reino Unido (bajo el gobierno del laborista Clement Attlee y con Winston Churchill en la oposición), optó por no unirse al inicial proyecto de integración trazado por Jean Monnet y Robert Schumann. Sin caer en un nacionalismo de cortas miras, razona que su país, al contrario que Francia y Alemania, poseía una gran fortaleza militar y no tenía una historia triste (y humillante) tras de sí que olvidar forzosamente.
En íntima relación con la idea anterior, insiste en la importancia del Estado-Nación como actor fundamental (y hacia el que, subraya, la mayoría de los ciudadanos muestran su lealtad) ya que “Europa es un concepto demasiado amplio y demasiado nebuloso como para forjar en torno a él una comunidad humana convincente” (pp. 130).
Por ello, condena las repetidas imploraciones a Europa, ya que suponen un impedimento a la hora de reconocer y subsanar problemas actuales. Como acaba sentenciado “Europa es algo más que un concepto geográfico, pero no llega a ser una respuesta” (pp. 152).
En definitiva, de manera didáctica y empleando solo tres capítulos (más un prólogo y epílogo), Tony Judt nos hace una radiografía de lo que ha sido la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días, alertando sobre conflictos actuales (inmigración), enfatizando soluciones factibles y rechazando la eurofilia como receta mágica a los retos de hoy.
Por Alfredo Crespo Alcázar
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