Nacional

Doble jaque al presidente Fabra: el PPCV y Génova, descontentos con su labor

Se le pide, por un lado, que limpie el partido, y, por otro, que se muestre duro ante Madrid

Miércoles 19 de junio de 2013
Cumplida la mitad de su legislatura al frente del Ejecutivo valenciano, varios son los frentes con los que tiene que batallar Alberto Fabra. Desde sus propios compañeros regionales se le acusa de 'colocar' a sus amigos a costa de colaboradores históricos y de ser muy tibio ante las imposiciones de Madrid. Además, Génova le exige limpiar el PPCV de corruptos y rebaja el peso de la delegación regional en sus reuniones. Todo con los comicios autonómicos de 2015 en el horizonte.

El presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra, pasa por uno de los momentos más delicados al frente del Partido Popular de la Comunidad Valenciana (PPCV) debido a las fuertes presiones que recibe tanto desde la dirección general del partido en Madrid como desde las distintas facciones regionales.

Fabra, que desde hace tiempo se ha embarcado en una cruzada para lavar la imagen del PPCV y de la Generalidad valenciana en cuestión de corrupción, quiere romper con el pasado, en especial con la figura del ex presidente Francisco Camps y con los cuarenta imputados de su formación en diversos delitos y tramas ilegales en la Comunidad.

Ya en agosto de 2011, con apenas un mes en el cargo, Fabra prescindió de tres históricos colaboradores de su antecesor, Nuria Romeral, Pablo Landecho y Henar Molinero, que formaban parte del círculo más cercano de Camps.

Desde entonces, el presidente valenciano ha puesto en marcha un importante plan de reformas internas que culminó la pasada semana con la eliminación de los cargos de delegados del Consell en Valencia, Castellón y Alicante, que han afectado a Rafael Soler, Joaquín Borrás y Juan de Dios Navarro, respectivamente, de la Dirección General de Promoción Institucional y de la Secretaría Autonómica de Territorio, Medio Ambiente y Paisaje, que se encontraba vacante. Con este recorte, la Comunidad Valenciana espera ahorrarse unos 220.000 euros anuales.

Según fuentes del Gobierno autonómico consultadas por este periódico, los tres delegados "no tienen hueco en la actual estructura de la Generalidad valenciana y por tanto no serán reubicados en otras oficinas o administraciones, aunque cuentan con un extenso currículo político y seguro que encuentran acomodo en algún lugar". Este periódico se ha intentado poner en contacto con los tres afectados (Soler, Borrás y Navarro) sin haber obtenido respuesta alguna por parte de ninguno de ellos.

Una "amiga personal"
Además, se ha aupado a Esther Pastor, con la que Fabra ha trabajado desde 2005 y que es considerada por muchos como su "amiga personal", hasta la Secretaría Autonómica de Organización, Coordinación y Relaciones Institucionales, un ente que no existía hasta ahora.

Pastor, de 39 años y casada con un piloto de aviación, será la responsable de la coordinación de las agendas de todas las consejerías y de los altos cargos autonómicos y es su tercer ascenso en apenas dos años.

Desde el Gobierno regional se escudan en la "gran capacidad" y en el conocimiento de las funciones del cargo por parte de Pastor para justificar su nombramiento, calificado de "excelente" por el propio vicepresidente José Císcar. Además, rechazan cualquier acusación de "amiguismo", ya que "es común entre los presidentes autonómicos designar a los colaboradores que más oportunos consideren para desempeñar sus responsabilidades".

Esta decisión, junto con la polémica de la casi contratación de un 'coach' en liderazgo a razón de 20.000 euros, idea que surgió de la propia Pastor, ha levantado ampollas en las facciones tradicionales del PPCV, que ven cómo se ha prescindido de gente con un largo recorrido en política y muy ligada al ex presidente castellonense Carlos Fabra, el jefe de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, o el mencionado Císcar, en favor de personas más afines a la figura del presidente autonómico.

Sin embargo, desde la formación popular en la región levantina se niegan en declaraciones a este periódico todas estas disensiones. "El PPCV es un partido unido, cohesionado, que trabaja en una sola dirección para y por el bien de todos los valencianos y valencianas; quien quiera ver otra cosa es porque sólo busca hacer daño y porque no tiene ni proyecto ni otro argumento", se afirma.


Alberto Fabra (derecha) y José Císcar (izquierda), presidente y vicepresidente de la Comunidad Valenciana. Foto: Efe

Desde la bancada de la oposición tiene una visión diferente. El PSOE valenciano, a través de su portavoz en las Cortes, Antonio Torres, no entra a valorar la designación de Pastor como nueva asesora de Presidencia y aguardan a que demuestre su valía para pronunciarse.

Eso sí, los socialistas han aplaudido la eliminación de las tres delegaciones provinciales del Consell, aunque piden a Fabra que siga en esa línea, que por ahora califican de "insuficiente", y elimine otros 144 altos cargos autonómicos. Según ellos, esta reestructuración podría suponer "un ahorro extra de nueve millones de euros al año".

Para Torres, la reforma del Gobierno autonómico "no es más que un lavado de cara de unas políticas que no están dando respuesta a los problemas de los ciudadanos", por lo que el portavoz socialista ha reclamado, "un cambio radical en la política que debe pasar por la refundación y limpieza de todas las instituciones públicas valencianas".

Pierde peso en Génova
Pero el presunto malestar en el seno del PPCV no es el único problema al que hace frente Fabra entre las filas amigas. Desde que estallaran los numerosos casos de corrupción en la Comunidad Valenciana, con los casos 'Gürtel', 'Cooperación' o 'Nóos', la operación 'Brugal' y la trama de los trajes del ex presidente Camps a la cabeza, la delegación valenciana ha perdido peso en las reuniones en Génova.

Como muestra de este distanciamiento, basta con contar las veces que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha visitado la Comunidad en 19 meses al frente del Ejecutivo nacional, dos: en noviembre del año pasado, apenas estuvo unas horas en la región para reunirse con Fabra, y el pasado día 8, para clausurar la convención del PPCV.

La dirección nacional del Partido Popular ha puesto tierra de por medio mermando la influencia estratégica de uno de sus bastiones históricos. Así, Fabra también ha recibido importantes críticas desde sus compañeros de formación levantina por mostrarse demasiado 'tibio' de cara a las imposiciones de Madrid respecto a la financiación autonómica o el Trasvase Ebro-Segura.

Sin ir más lejos, la semana pasada el valenciano Rus le lanzaba un dardo envenenado al presidente al señalar que a Madrid "si se quiere ir a defender nuestros intereses, hay que exigir", en referencia a la política fiscal puesta en marcha por el Gobierno Central y que está apretando las cuentas autonómicas, que adeudan cerca de 30.000 millones de euros, según el Banco de España, y a la presunta mano blanda de Fabra a la hora de defender sus activos, que se han visto afectados a razón de 1.000 millones anuales con los últimos Presupuestos Generales.


Mariano Rajoy y Alberto Fabra durante el II Congreso Nacional de Directivos. Foto: Efe

Además, al presidente valenciano se le exige que mantenga la hegemonía electoral del PPCV en los comicios autonómicos de 2015, para los que aún queda toda la segunda mitad de la actual legislatura. En este sentido, Carlos Floriano, vicesecretario general de Organización del PP, le pedía hace unos días que pusiera en marcha una "renovación de ideas y de proyecto".

Fabra no tardó en contestarle al señalar que el PPCV ya puso en marcha hace tiempo ese proyecto reformista bajo las premisas de la "ejemplaridad y la transparencia". Como prueba esgrimió su propuesta para que todos los cargos políticos para los que se pidiera pena de cárcel por cualquier tipo de delito fueran cesados de manera inmediata. Una idea desechada por Génova, que tiene a una decena de parlamentarios relacionados con tramas de corrupción sentados en el Congreso de los Diputados.

Lejos queda el aquel Congreso Nacional del Partido Popular de junio de 2008 celebrado en Valencia, la primera vez que un acto así se celebraba fuera de Madrid en dos décadas y que aupó a Francisco Camps hasta los escalones más altos de la formación, alturas a las que Fabra no llega escalar. Mucho ha cambiado el PPCV desde entonces.

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