Lunes 24 de junio de 2013
En un acto público celebrado ayer domingo en Soraluce -Guipúzcoa- Joseba Egibar criticaba que PP y PSOE no se hayan sentado aún a negociar con ETA cuando, en su opinión, la banda terrorista está “planteando un proceso y un protocolo de disolución”. Añadía, además que, pese a haber transcurrido ya 20 meses del anuncio del cese de la violencia de ETA, “aún queda mucho por trabajo por hacer”. En esto último, el líder peneuvista tiene razón.
Tras décadas de muerte y destrucción, el balance de ETA es el que es: casi un millar de muertos, familias deshechas, vidas truncadas y un perjuicio económico, social y moral –sobre todo, contra el País Vasco- difícil de cuantificar. Muchos de los responsables aún no han sido puestos a disposición de la justicia, y es aquí donde cobran sentido las palabras de Eguíbar: queda aún mucho que hacer. Entre otras cosas, clarificar la autoría de cientos de asesinatos aún no resueltos, y reparar en la medida de lo posible el dolor de unas víctimas cada vez más humilladas desde que los actuales responsables del gobierno autónomo vasco toman partido por los verdugos en detrimento de los asesinados.
Por otra parte, lejos quedan ya los tiempos en los que dirigentes como José Jon Imaz o José Antonio Ardanza ocupaban cargos de responsabilidad dentro del partido. Eguíbar encabeza el sentir mayoritario dentro de un PNV cuyos puntos de encuentro con Bildu son alarmantemente abundantes. Y en esta ocasión como en tantas otras, sus declaraciones vuelven a evidenciarlo.
¿Negociar con ETA, de qué y para qué? ¿La vida y la libertad, a cambio de no matar? Pues bien, vida y libertad son derechos fundamentales e individuales sobre los que ningún gobierno o parlamento tiene jurisdicción ni delegación. Nuestra vida y libertad, que es de cada uno de nosotros, son preconstitucionales e indelegables. No van en la papeleta del voto y ningún gobierno puede especular sobre ellos.
TEMAS RELACIONADOS: