Opinión

Las chulerías de Rafael Correa

Sábado 29 de junio de 2013
Si bien el caso de Edward Snowden recuerda a los episodios más memorables de la Guerra Fría, lo cierto es que el debate entorno al ex-técnico de la CIA ha sido tomado como un asunto personal más para países como Ecuador y Venezuela que por el propio Estados Unidos, que, a todas estas, es el agraviado por las declaraciones del joven de 30 años, que se encuentra amparado por el gobierno ruso.

Por aquello de que Ecuador ha mediado en el caso del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, quien se encuentra refugiado desde hace más de un año en la embajada ecuatoriana en Londres. No conforme con ello, ahora la nación andina se sitúa como la abanderada de las “causas justas” de los ciberespías, extendiendo una invitación de asilo a Snowden, la cual quedó constatada en un salvoconducto firmado que este miércoles mostró con firmas y sellos diplomáticos el canal hispano-estadounidense, Univisión; lo cual ha incrementado las presiones de EEUU hacia el Gobierno de Rafael Correa para que desista de proteger al hácker.

Aún cuando cada nación es soberana y tiene la potestad de tomar sus propias decisiones, lo cierto es que las mismas no pueden ser asumidas con visceralidad ideológica, sino con la conciencia y criterio necesario para medir las consecuencias que determinadas decisiones pueden generar en el campo diplomático.

Correa que tanto le encanta acusar,-en el mejor estilo Hugo Chávez-, al “Imperio” de injerencia, el mandatario andino en su empeño de asilar al subcontratado de la CIA, está involucrándose directamente en un delicado asunto de Estado e incluso de defensa de los EEUU. Haciendo un alarde de la chulería que le caracteriza, el mandatario, sin importar las consecuencias que pueda traer para Ecuador, decidió en nombre de la “dignidad”, “renunciar” a las preferencias arancelarias que tiene con la primera potencia del mundo. Unos privilegios que nos sólo han beneficiado y activado el comercio entre sendos países, si no que resulta ser una llave para lograr ese Tratado de Libre Comercio que ha buscado en los últimos años y a contribuido a fortalecer las economías de Colombia y Perú, por dar dos ejemplos destacados.

Su decisión además de poder llegar a ser irreversible en caso de que las cosas mejoren entre Quito y Washington, también resulta contradictoria, ya que mientras Correa defiende la libre expresión de Snwoden, este lunes entró en vigor su Ley de Comunicación, con el fin de combatir lo que él denomina el “linchamiento mediático”, algo que para la ONU y el Sindicato Interamericano de Prensa (SIP), no es otra cosa que una mordaza que amenaza seriamente las libertades del país suramericano. Ello hace que nos preguntemos: ¿será que el vacío dejado por Chávez ya tiene sustituto?

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