Opinión

Argentina y su Cristina "eterna"

Lunes 01 de julio de 2013
Muchos países latinoamericanos que se dicen llamar democráticos en realidad muestran un cariz de “dictadura institucional”. Una tendencia que hemos observado en Venezuela Bolivia, Nicaragua y Ecuador, y ahora en Argentina, en donde no conforme con “heredar” el “trono” presidencial de su antecesor el fallecido Néstor Kirchner; Cristina Fernández, reelecta por cuatro años más en el cargo en noviembre de 2011, ha pedido a sus ciudadanos diez años de más de “kirchnerismo” para superar, según sus palabras, “cincuenta años de atraso y miseria”. ¿Cincuenta años?: algo tendrá que ver el peronismo si son cincuenta años, ¿no?

Este afán de perpetuarse en el poder que tienen muchas naciones de la región ha de encender la alarma sobre el abuso del poder que provoca el exceso de “presidencialismo” en la región. Ahora Fernández, al mejor estilo Chávez, Morales, Ortega y Correa, quiere ser “eterna”, como bien auguró en su campaña para las generales de 2011, incurriendo en cualquier artilugio político como la Reforma del Sistema Judicial, para moldear el sistema a su conveniencia como si de una masa de plastilina se tratase, bajo el chantaje emocional sobre la premisa de que no es por ella si no por los argentinos que hace tal solicitud.

Tal alarde de populismo melodramático y telenovelero, no es otra cosa que el reflejo de la fragilidad de las instituciones latinoamericanas, en donde los poderes del Estado están a merced del líder de turno. Pocos países han hecho un esfuerzo por dejar la mentalidad “presidencialista” por una parlamentarista, Colombia, es quizá el ejemplo más destacado en este sentido; sin embargo hay mucho camino que recorrer.

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