Opinión

El caso Snowden se enreda

Martes 02 de julio de 2013
Vladimir Putin confirmaba ayer en rueda de prensa que Edward Snowden había pedido asilo político en Rusia, y que el Kremlin estaba dispuesto a acceder a su demanda si el ex agente de la CIA “dejaba de dañar a Estados Unidos”. Eso es tanto como escenificar públicamente que Putin no está dispuesto a dejar pasar la oportunidad de incomodar a su máximo rival, pese a hablar de “nuestros socios americanos”. Para ello, Snowden debe salir de la zona de tránsito, con o sin el beneplácito ruso. Y no parece que la segunda opción sea viable, dada la vigilancia a que está sometido.

Así las cosas, si Snowden abandona dicha zona será porque así lo quiera Putin. Ello daría lugar a un conflicto diplomático entre Rusia y Estados Unidos bastante serio. No obstante, hay otro tema que va cobrando mayor protagonismo a medida que pasan los días, y es el del espionaje masivo. Snowden ha revelado lo que hacía Estados Unidos, algo que deja a Obama en una difícil situación. Tiene suerte el presidente norteamericano de ser del partido demócrata; de haber sido un republicano quien ocupase ahora la presidencia, las tintas se habrían cargado mucho más.

Por otro lado, sería ingenuo creer que sólo la administración Obama está implicada en un asunto así. Es algo que todos hacen, a mayor o menor escala; y Rusia, especialmente -de hecho, Putin proviene del KGB-. Snowden, pues, perdería toda su credibilidad si se queda en un país que ocupa el puesto 148 de 180 en lo que a respeto de los derechos humanos se refiere. Un país que espía masivamente a todo y a todos, y un país, en suma, donde la denuncia hecha contra el gobierno estadounidense se quedaría más que corta en comparación con lo que llevan haciendo desde siempre las autoridades rusas.

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