El maratón de Nueva York de 2011 no es recordado por su ganador Geofrey Mutai, si no porque allí corrió Maickel Melamed, un venezolano que ha convertido su discapacidad motora congénita en una fortaleza para desafiar el diagnóstico médico y ser una referencia dentro del emprendimiento social latinoamericano.
Maickel Melamed es un joven economista que desde el minuto uno de su vida sabe lo que es enfrentarse a los obstáculos. A la hora de nacer su cordón umbilical se enredó alrededor de su cuello, causando una falta de oxígeno en el cerebro que derivaría en una discapacidad motora congénita.
Si bien la misma terminaría por afectar la dinámica de sus movimientos, ello no le impidió soñar con la “grandeza de lo posible”, revelada por un momento de osadía de su vida, para sumar una creciente lista de
hazañas deportivas como los maratones de Nueva York y Berlín, saltos en paracaídas o la escalada de los 5.007 metros de altitud del Pico Bolívar, la montaña más alta de su natal Venezuela.
“En la vida hay que buscar alternativas, para cualquier cosa, desde lo más cotidiano a lo más trascendente, porque mientras haya alternativas hay opciones, y mientras más tengas, mucho más firmes e importantes serán tus decisiones. En mi caso particular no había alternativa de alguna manera, la opción era poder y hacer”, reflexiona este venezolano, cuya experiencia le ha llevado a dar charlas por varios países de América Latina, los Estados Unidos, y ahora España en donde ha hecho una escala en Madrid, para presentar en el
Instituto Empresa su conferencia “Más allá de los límites”.
Pero no hay que confundirse. En un mundo desbordado por entrenadores de la motivación, Melamed, es lo más alejado a uno de estos “gurús” del siglo XXI, pese a encabezar el
Proyecto Vamos, una plataforma que promueve la comunicación y la educación de alto nivel, a través de talleres y actividades deportivas; y haber publicado una biografía que terminó en
best seller: “Si lo sueñas hazlo posible”.
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Quizá porque a diferencia de muchos que se dedican al emergente oficio del
“coaching”, Melamed transpira honestidad en cada una de sus palabras y en una mirada que certifica las experiencias vividas, las cuales han borrado la etiqueta de “discapacitado” que un diagnóstico médico le puso 38 años atrás y que tanto él como su familia se negaron a llevar.
Con la vista puesta en Chicago, Boston y Londres, para completar el circuito de las cinco catedrales en el mundo de la maratón, este emprendedor de sueños, no esconde el amor que siente por la vida a la que define de “difícil pero apasionante”.
“Aunque no lo creas los límites son un punto de partida para lograr los objetivos. No hay nada peor que empezar una carrera sin saber la ruta. ¡Te pierdes!. Saber cuáles son los limites es el mapa que nos indicará el recorrido adecuado", sostiene, aunque reconoce que sigue encontrándose asimismo en el camino.
Un optimismo que también aplica a la hora de analizar los pesimistas tiempos que corren, al extremo de decir con la mayor sinceridad y sin dejo alguno de sarcasmo de que
la crisis es una cosa “maravillosa”, que puede ser utilizada a nuestro favor, ya que se trata de un momento y no de una etapa como se suele observar.
“¡Es una maravilla vivir en un mundo en crisis!. Lo bonito de las crisis es que generan oportunidades, porque sale todo, como un remolino en el mar que remueve la arena y emerge todo lo que estaba escondido. Muchas de esas cosas ocultas son alternativas y posibilidades. Por lo que ante esta situación hay dos vías: esperas que la crisis llegue y te adaptas a ella, o te adelantas para innovar y dejar huella en todos los sentidos”.