crónica política
Jueves 04 de julio de 2013
Hay que reconocer que la que ha montado el ex analista de la CIA Edwuard Snowned es sublime. Vamos, que James Bond, Jason Bourne, Ethan Hunt o el “Agente 86” se quedan en aguas de borraja con la que organizado el presunto responsable de una de las mayores filtraciones de seguridad en la historia de los Estados Unidos.
Y qué tiene ver esto con esta crónica política. Porque como señalan los analistas consultados “nos hemos librado por los pelos de vernos envueltos en uno de los mayores berenjenales vividos en el campo de las relaciones internacionales de las últimas décadas, guerras aparte”. Y en un uno de los grandes escenarios en los que se mueven la diplomacia y los empresarios españoles, Iberoamérica. Una cuestión que “al final ni nos va ni viene, el ‘caso Snowden’, ha estado a punto de provocar una crisis diplomática con varios países hispanoamericanos como a la que se enfrentan Francia y Portugal, bien es cierto porque a países como Bolivia, Ecuador o Argentina no se les quita de encima la tontería de la excusa del colonialismo para liarla en cualquier momento contra España”. Y punto han estado de lograrlo este miércoles, aunque hay que reconocer la embajadora boliviana en Madrid ha dejado las cosas claras, pese a lo dicho por su presidente, Evo Morales.
Vamos por partes, y cronológicamente. La madrugada del martes al miércoles fue una de las complicadas en la reciente historia de las relaciones internacionales. El presidente de Bolivia, Evo Morales, despegaba de Moscú rumbo a La Paz. Hasta ahí todo normal. Pero no se sabe de dónde, surge el rumor de que a bordo de ese avión viajaba el ex agente de la CIA, Edward Snowden, el mismo que ha desvelado el supuesto espionaje por parte de Estados Unidos a sus aliados y la intervención de millones de conversaciones de particulares en todo el mundo. El mismo que pidió asilo político en Rusia y que tuvo una contundente contestación por parte del presidente Vladimir Putin: si te quedas aquí, te callas la boca y dejas de filtrar más informaciones secretas.
Snowden dice que no, pide asilo en una veintena de países, entre ellos España, y sigue, supuestamente en una zona de tránsito de uno de los aeropuertos de Moscú. Sigue la película de espías. Casualmente, uno de los países que más apoyo le han dado ha sido, junto a Ecuador, Bolivia, y quién despegaba de la capital rusa el martes, pues Evo Morales. El rumor surge enseguida, el exagente viaja en su avión.
Hasta aquí la película de espías y agentes secretos y empieza el conflicto diplomático entre países europeos e iberoamericanos, con España como invitada de piedra. El avión de Morales sobrevuela Europa y de repente se encuentra con que Francia le cierra su espacio aéreo y Portugal le niega el permiso para hacer una parada técnica en Lisboa u Oporto para repostar. España, como ha reconocida la embajadora boliviana en Madrid, le ofrece la posibilidad de aterrizar en Canarias. Sin embargo, el avión del máximo dirigente del país andinoo pide permiso para dirigirse al aeropuerto de Viena, donde toma tierra.
Después de trece horas en ese aeródromo, la aeronave vuelve a despegar y casualmente, dónde ha hecho la escala técnica, en Gran Canaria. Como señalan las fuentes consultadas por este diario, “nos hemos librado por los pelos del conflicto diplomático existente en este momento entre países iberoamericanos y europeos”. Y ha sido difícil, porque el propio Morales acusaba desde el aeropuerto de Viena a España de estar detrás de este supuesto complot organizado por Estados Unidos. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo aseguraba en la mañana de este miércoles, por activa y por pasiva, que nuestro país no había tenido nada que ver en este incidente. No se lo creían al otro lado del Atlántico, con manifestaciones ante la Embajada española en La Paz y con el Gobierno de Ecuador poniendo a España de vuelta y media, como al francés, al portugués y al italiano.
Al final, las aguas, de momento, han vuelto a su cauce en cuanto al caso español se refiere. Morales ha aterrizado y despegado de Canarias y hay que destacar, señalan medios diplomáticos consultados por este diario, la valentía de la embajadora boliviana en Madrid, que “no ha tenido ningún empacho en convocar una rueda de prensa para afirmar que España siempre dejó abierta la posibilidad de que el avión de su presidente pudiera aterrizar en ese archipiélago antes de seguir rumbo a su país”.
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