Javier Cámara | Jueves 04 de julio de 2013
El ministro Wert ha dejado claro este jueves que tiene un contrato por obra y servicio con el presidente Rajoy y que no seguirá en política una vez haya concluido el trabajo para el que se le llamó. Hacer una reforma educativa al completo no es tarea fácil, por lo que esto lleva a preguntarse hasta cuándo. La primera parte está casi terminada, ya que la LOMCE, en trámite parlamentario, entrará a funcionar en el curso 2014-2015, y ahora se ha empezado ya con la reforma del sistema universitario, por lo que es difícil vaticinar todavía cuándo será el final del encargo.
Sin ánimo de desear a nadie que abandone su cargo, cabría pensar que cuando se termine, coincida o no con el fin de la legislatura, el presidente del Gobierno procederá a prescindir de sus servicios. Muchos llevan ya tiempo hablando de que en una hipotética crisis de Gobierno, Wert estaría el primero en la lista de bajas junto con los ministros más ‘quemados’ por las políticas de recortes. El ministro no pondría ninguna objeción porque para eso se contó con él y, como ha explicado, no tiene ninguna ambición política.
En cualquier caso, nada hace pensar en una inmediata renovación en alguno de los cargos de responsabilidad, salvo que el señor Arias Cañete, en las elecciones europeas, decida tomar el camino de Bruselas. Aun así, puestos a plantearse eliminaciones en la mesa del Consejo de Ministros, ¿puede prescindir Rajoy de Wert?
Consideraciones al margen de si el proyecto de reforma educativa es el adecuado –desde luego había que hacer algo, no se podía seguir como antes– y sin entrar a valorar lo bien o mal que pueda caer su marcada personalidad, si tenemos que analizar la hoja de servicios del ministro desde el punto de vista estrictamente político, su aportación al Gobierno ha sido más que notable.
Episodio de rebaja de nota para becas impuesta desde el aparato del partido aparte, Wert no sólo está cumpliendo con lo encomendado, sino que, además, ha desviado de Rajoy los objetivos de los tiradores nacionalistas. Con la que está cayendo en Cataluña por las aspiraciones independentistas de unos cuantos, a nadie se le escapa que el ministro de Educación y su firme propósito de garantizar la enseñanza en castellano y catalán, está siendo objeto de las iras de los separatistas en un grado muy superior al del presidente del Gobierno.
Tampoco se ha dirigido nadie al jefe del Ejecutivo a pedirle cuentas por los recortes en Educación, ni se le ha cuestionado por eliminar Educación para la Ciudadanía o por fortalecer la asignatura de Religión. Si alguien pregunta por qué se cede ante la Conferencia Episcopal, si es que así lo piensan, contesta Wert. Le reprochan, quizá, en el PP que va por libre. Pero es que lo es. No debe nada al partido. No pertenece a él. Cumple con su obligación y de paso pone la cara por el presidente. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? ¿Puede pedir más Rajoy?
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