Los Lunes de El Imparcial

Rosa Navarro Durán: Pícaros, ninfas y rufianes

RESEÑA

Domingo 07 de julio de 2013
Rosa Navarro Durán: Pícaros, ninfas y rufianes. La vida airada en la Edad de Oro. X Premio Algaba. Edaf. Madrid, 2013. 309 páginas. 23 €

Rosa Navarro Durán, catedrática de Literatura Española de la Universidad de Barcelona, es una reconocida especialista en nuestro Siglo de Oro, sobre todo en el género de la picaresca, en el que ha editado cinco volúmenes de Novela picaresca (2004-2010). Su pasión por los clásicos –uno de sus muchos ensayos se titula precisamente ¿Por qué hay que leer a los clásicos?-, combinada con su vocación pedagógica ha motivado la realización de adaptaciones para niños y jóvenes, que tienen así más fácilmente a su alcance un rico y amplio patrimonio, a unos autores que, como bien dijo Jan Kott de Shakespeare, son nuestros contemporáneos. Asimismo, Rosa Navarro ha desarrollado una exhaustiva investigación en la que trata de responder a una cuestión largamente debatida: ¿quién es el autor de la novela picaresca El Lazarillo de Tormes? Para Navarro Durán la autoría se debe al erasmista Alfonso de Valdés, secretario de Carlos V. Asimismo, en Tres personajes satíricos en busca de su autor mantiene que Diego Hurtado de Mendoza es el autor de La segunda parte de Lazarillo de Tormes (Amberes, 1555) y que Jerónimo de Urrea lo es del Diálogo entre Caronte y el ánima de Pedro Luis Farnesio.

Todo su gran conocimiento de nuestra literatura áurea lo vuelca Rosa Navarro Durán en este trabajo - en el que el rigor se mezcla con la amenidad, y donde se incluye abundante material gráfico-, que se alzó merecidamente con el X Premio Algaba de Biografía, Autobiografía, Memorias e Investigaciones Históricas, compartido con La difícil herencia, de Eduardo Ruiz de Burgos Moreno, que ofrece una nueva mirada sobre las batallas emprendidas por Felipe III. Nadie mejor que la propia autora de Pícaros, ninfas y rufianes para explicar el punto de partida de su obra: “En la Edad de Oro de nuestra literatura ocupan un lugar destacadísimo dos géneros con muchos puntos en común: la celestinesca o, si se quiere, la novela dialogada, lindante con la comedia, que imita a La Celestina, y la picaresca. Alcahuetas, prostitutas, rufianes y pícaros son los protagonistas de gran número de obras literarias de esos dos siglos, XVI y XVII; pero ello no supone la existencia ni de una sociedad más miserable que en el resto de los países europeos ni de una mayor sensibilidad hacia los problemas de la miseria, de la delincuencia ni del vicio. Su origen es literario”.

Así, Rosa Durán se ocupa de La Celestina, de La vida de Lazarillo de Tormes, de Guzmán de Alfarache, de Rinconete y Cortadillo, junto a otros textos que nos sumergen de lleno en esa vida airada, en esas heterodoxas existencias al límite, protagonizadas por sugerentes personajes, que nos son servidas muchas veces a través de la ironía, el sarcasmo y el humor. Y que, pese a su base literaria, tanta realidad encierran: “En materias en que la Historia –señala Rosa Durán- carece de datos la Literatura nos los proporciona. La Celestina y sus continuaciones, y las novelas picarescas van a ser la fuente esencial de esta incursión en la mala vida, en donde la risa hace más llevadera la contemplación de ese mundo tenebroso”. Estas obras resultan, a la postre, un claro y señero ejemplo de que la literatura es, como espléndidamente sintetizó Mario Vargas Llosa, “la verdad de las mentiras”.


Por Carmen R. Santos