Cultura

El Teatro Real cierra la temporada sin Plácido Domingo

[i]Il Postino[/i] podrá verse entre el 17 y el 28 de julio

Jueves 11 de julio de 2013
El Teatro Real ofrecerá, entre los días 17 y 28 de julio, cinco funciones de la ópera Il Postino, del compositor Daniel Catán, con el tenor valenciano Vicente Ombuena encargado de sustituir a Plácido Domingo.


Había mucha expectación por ver en Madrid esta ópera sobre Neruda que el propio Plácido Domingo encargó al compositor mexicano Daniel Catán y que fue estrenada en Los Ángeles en septiembre de 2010, viajando posteriormente a París, Viena, México DF, Guanajuato y Santiago de Chile. Y, sobre todo, la había por asistir a la transformación del tenor madrileño en el gran poeta chileno, pero una embolia pulmonar, de la que ya se está recuperando, ha impedido que Domingo cumpla con su cita anual con el público del coliseo madrileño. Su hijo Álvaro se encargaba este jueves de atender a los medios durante la rueda de prensa celebrada en el Real para presentar la obra que se estrena la próxima semana. “Nunca me ha dado tanta pena representar a mi padre”, aseguraba Álvaro Domingo al principio de su intervención, que también ha querido aprovechar para dar las gracias por las numerosas muestras de afecto que han recibido y pedir todo el apoyo posible para esta ópera especialmente vinculada a su padre. Por supuesto, también para informar de que su padre está tranquilo, consciente de la delicadeza de la patología por la que se ha visto afectado y, sobre todo, en buenas manos. “Mi padre es un soldado que siempre está al pie del cañón pero ahora toca seguir las indicaciones de los médicos y descansar”. Aún así, ha añadido: “El espectáculo debe continuar”.



Y, en este caso, Il Postino continúa con el tenor valenciano Vicente Ombuena sustituyendo al gran Plácido. Como el propio Ombuena afirmaba esta mañana, “Nunca he tenido más ojos mirándome, jamás me había sentido tan observado”. Porque, a pesar de haber cantado ya el papel en el Teatro Bellas Artes de México y en el Muncipal de Santiago de Chile, Ombuena es consciente de que corre el peligro de ser constantemente comparado con Domingo, a quien asegura “no le llega ni a la altura de los talones”. Lo que, desde luego, tiene que quedar fuera de duda es que el tenor valenciano, según sus palabras, “pondrá toda la carne en el asador para hacerlo lo mejor posible”. Junto a él, la soprano chilena Cristina Gallardo-Domás será la encargada de interpretar el papel de Matilde Neruda, como ya ha hecho las seis veces en las que se ha presentado esta producción con un total de 25 funciones. Completan el reparto, la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, que también cuenta con experiencia en la obra, mientras que debutarán sus papeles el tenor italoamericano Leonardo Capalbo, como Mario Ruoppolo, y la soprano española Sylvia Schwartz, como Beatrice Russo, quien, además, se sube por primera vez al escenario del teatro de la Plaza de Oriente. Pablo Heras-Casado, por su parte, volverá a ponerse al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real – ya lo hizo en la temporada 2010-2011 con Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny – después de haber dirigido a las más prestigiosas orquestas y agrupaciones de música barroca y contemporánea en Europa y América.



La obra de Daniel Catán, gran impulsor y divulgador de la ópera en español, fallecido menos de un año después de su estreno mundial en 2010, se inspira en la película franco-italiana Il Postino dirigida en 1994 por Michael Redford y basada en la novela Ardiente paciencia del escritor chileno Antonio Skarmeta, publicada en 1983. A pesar de que el libreto está escrito en castellano, la ópera tuvo que mantener el título del filme italiano por acuerdos contractuales con los productores cinematográficos y de ella ha dicho su director de escena, Ron Daniels, que es casi como un filme. Cuenta con un total de 26 escenas y ninguna dura más de dos o tres minutos, de modo que pueden representarse, por ejemplo, las diferentes situaciones políticas que Neruda tuvo que vivir. Por otra parte, Daniels ha querido destacar el trabajo del escenógrafo y figurinista Riccardo Hernández, que ha creado para la obra una dinámica escénica muy buena con una plataforma que oscila así como telones que entran y salen del escenario de forma lateral. Se recurre, asimismo, a proyecciones fotográficas e imágenes cinematográficas para establecer un puente entre las artes audiovisuales y escénicas dentro de un marco que se ha querido conservar realista.

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