Alieto Guadagni | Jueves 11 de julio de 2013
Cuando el Presidente Sarmiento dispuso la realización del primer censo de población en el año 1869, nada menos que el 77 por ciento de la población argentina era analfabeta. Pero desde esos años el joven estado nacional impulsó enérgicamente la educación primaria, declarándola por la ley 1420 en 1884 no sólo gratuita sino también obligatoria. Es así como en la tercera década del siglo XX el analfabetismo ya se había reducido a apenas 15 por ciento. En esos años el analfabetismo argentino era el más bajo de la América Latina, incluso inferior al de varios países europeos. En el pasado fue imperioso universalizar la escuela primaria a fin de asegurar la movilidad social en las primeras etapas de la industrialización, pero hoy el mundo del trabajo y la producción es mucho más complejo que el del siglo XX. Por eso a la gente hoy no le alcanza simplemente con la escolaridad primaria, ahora es imperioso impulsar el acceso a la graduación en la escuela secundaria de la totalidad de los adolescentes. Esto está siendo entendido en el mundo actual en el cual se registra un acelerado avance en la escolarización secundaria; la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) acaba de difundir estadísticas educativas, en estas se consignan el porcentaje de personas que han concluido la escuela secundaria según los tramos de edad de los habitantes. Mientras que en el grupo de personas entre 55 y 64 años en los países industrializados el 64 por ciento ha concluido la escuela secundaria, esta proporción trepa al 82 por ciento cuando se considera el grupo más joven entre 25 y 34 años de edad. Este proceso de creciente escolarización, que hace que haya proporcionalmente más graduados secundarios entre los jóvenes que entre los adultos mayores es ya una tendencia mundial. El caso más notable de acelerado avance en la escolarización secundaria corresponde a Corea, ya que ahora apenas 45 de cada 100 adultos entre 55 y 64 años han concluido la escuela secundaria, pero cuando se consideran los más jóvenes (entre 25 y 34 años de edad), esta proporción trepa fuertemente a nada menos que 98. Con una población cada vez mejor preparada por un universalizado sistema educativo, no puede ser una sorpresa constatar como este país asiático, viene desde hace décadas registrando un sostenido proceso de desarrollo económico sustentado en un incremento en la productividad del trabajo. En la actualidadson muchos los países latinoamericanos que vienen avanzando en la escolarización secundaria; según Unesco, hay ya diez países latinoamericanos que, están logrando ahora niveles de graduación secundaria superiores a los de Argentina. En esta lista figuran Perú, Chile, Colombia, Cuba, Bolivia, Costa Rica, Paraguay, Ecuador, El Salvador y México. La realidad es que en Argentina aún tenemos mucho que avanzar para cumplir lo que, sabiamente dispuso la Ley Nacional de Educación sancionada en el 2006, cuando estableció la obligatoriedad de la escuela secundaria, pero no estamos avanzando con la rapidez requerida por la velocidad de las grandes transformaciones tecnológicas del mundo globalizado. Sin educación secundaria universal, la justicia social es una ilusión en el siglo XXI, por eso sigue vigente el mensaje de Sarmiento: “Por un convencimiento tácito en unos países, por una declaración explicita y terminante en otros, la educación pública ha quedado constituida en derecho de los gobernados, obligación del gobierno y necesidad absoluta de la sociedad.”
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