la importancia de adaptarse al medio
Diego García | Sábado 13 de julio de 2013
El Real Madrid ha cubierto uno de los sectores de la plantilla que generaban angustia a corto plazo. Con el fichaje de Asier Illarramendi, la directiva madridista refuerza la faceta creativa en la zona medular, un apartado casi exclusivo de Xabi Alonso. El descenso en las prestaciones físicas del tolosarra provocaba desasosiego en la parroquia merengue, ya que el equipo se quedaba sin faro. Sin embargo, Florentino Pérez ha cerrado el asunto apostando por el prometedor Illarra, que, con 23 años, está llamado a descargar de responsabilidad al ex jugador del Liverpool. Pero, por si el tránsito del plácido San Sebastián a las frenéticas urgencias del gigante capitalino no resultara suficiente, la perla de Zubieta ha desembarcado con la alargada sombra de su costo. Los 38 millones de euros que ha ingresado la Real por su traspaso le convierten en el jugador español más caro que ficha por el Madrid en sus 111 años de historia. Por Diego García
“Mi vida cambiará porque vengo de un pueblo de 5.000 habitantes”, confesó con notable timidez Asier Illarramendi en su presentación como nuevo jugador del Real Madrid. El organizador novel que más ha brillado la pasada temporada en el Viejo Continente ha sido elegido por el club más rico del planeta fútbol para la empresa más grande a la que se ha enfrentado, situación tradicional en la casa merengue y de la que no escapa el mismísimo Ronaldo, que encumbrará su leyenda solo si triunfa en el Santiago Bernabéu. Illarra debe tomar las riendas del coloso madrileño y, al mismo tiempo, descargar de responsabilidad a su ilustre alter ego, Xabi Alonso.
La renovada directriz de adquirir talento joven y español acomoda el desembarco del donostiarra, pero las urgencias inherentes a la exigencia madridista no se han mitigado. El director de la orquesta nacional que se exhibió en el Europeo Sub-21 de Israel hace un mes se define como un “muchacho que trabaja diariamente para intentar mejorar” y que, ya en el paseo de la fama del balompié, le “toca luchar y entrenar a tope para intentar hacerme un huequecillo en el once aunque está claro que no será fácil”. La inteligencia con que se adueña del ritmo de los partidos que juega se ha transformado en prudencia al desembarcar en Madrid. La lógica de este deporte indica que un entregar el timón de un transatlántico similar al Real Madrid a un post-adolescente resulta arriesgado, por lo que, como afirma Asier -de 23 años-, lo idóneo para su crecimiento sería ir adquiriendo responsabilidades en la creación de juego y alimentación de Cristiano Ronaldo y compañía de forma gradual.
Pero el afilado entorno de la institución capitalina -con capacidad para sentenciar a Manuel Pellegrini tras caer en Alcorcón o ajusticiar a Adán por convertirse en culpable involuntario de la suplencia de Iker Casilllas- concibe la presencia del ex cerebro de la Real Sociedad como el estricto sustituto del capitán general del Liverpool campeón de Europa en 2005, de la selección española campeona del Mundo y de Europa y del Madrid de los récords de Mourinho. No resulta razonable respetar las etapas a quemar antes de explotar, como hiciera Xabi Alonso al salir de la Real subcampeona de España con rumbo a la Premier League. Es más, Illarramendi sufre, desde el pasado viernes, la terrible losa de ser el jugador español que más dinero le ha costado al Madrid en sus 111 años de historia. "De cifras prefiero no hablar”, trataba de aclarar el protagonista en su presentación. Sin embargo, ese es un fantasma con el que se va a ver obligado a convivir. El muchacho de Mutriuku (Guipúzcoa) ha de aprehender, cuanto antes, que a su destacaba visión de juego debe añadir una coraza mental porque, en este coliseo acostumbrado a devorar a los jugadores dotados de técnica especial, al primer traspié o envío impreciso, los 39 millones de euros de su traspaso caerán sobre su figura como una losa.
Si la llegada del pacificador Ancelotti -"me gusta tener una gran relación con todos mis jugadores", explicó en su primer contacto con los medios como entrenador del Real Madrid- y la apuesta de Florentino por construir, al fin, una apuesta a medio y largo plazo confluyen en un ambiente de calma y armonía en pos de la maduración del proyecto, el club permitirá desarrollar a Illarramendi todas las cualidades que al nivel que se le presume tras liderar a la atractiva Real Sociedad de Phillipe Montainer.
Bajo este escenario, la directiva del conjunto merengue habría cerrado uno de los agujeros que la planificación de la plantilla adolecía en la pasada temporada. Sobre el papel, la nómina de centrocampistas en el vestuario madridista contaba con Xabi Alonso, Sami Khedira y Luca Modric -y el multiusos Mickael Essien-. Sin embargo, la terna no ha cubre las necesidades de un equipo que “quiera jugar de forma espectacular y con la pelota” -Carlo Ancelotti dixit-. Al consabido descenso de las prestaciones físicas del tolosarra, que en 2013 ha completado 13 partidos menos que en 2012, se une la incapacidad creativa del motor alemán, fichado para equilibrar y desplegar músculo en la medular. Además, el Cruyff de los Balcanes ha sufrido una suerte de error de traducción: desde su llegada se le colocó el cartel de mediocentro creativo, en rol de apoyo a Xabi Alonso en la creación de juego. La percepción es errónea, ya que Modric es un interior, no un pivote, que busca el último pase y la llegada de segunda línea. Así pues, el equipo afrontaba un año en el que el estilo debía girar hacia la posesión de balón con el mermado Xabi Alonso como único peón que saque la pelota -los rivales le han colocado un marcaje al hombre de manera sistemática para secar la salida de balón madridista con destacada efectividad-.
Con este Illarramendi joven, de escasa experiencia en la élite aunque recién llegado de ordenar la clase de Thiago e Isco en la exhibición española en el Europeo sub-21 de junio, el Madrid cuenta ya con el suplemento necesario. De perfil similar al de Alonso -rapidez mental, precisión en el envío y lentitud de movimientos-, el nuevo fichaje filtra pases verticales para romper las líneas del rival con especial facilidad. Sin embargo, a pesar de estacar por la precoz sabiduría en la dirección de un equipo de Primera División, cuenta con un físico que apoye en las labores destructivas. Con el correr de los entrenamientos, partidos y temporadas se definirá si la capacidad que se le presupone para subir su nivel le conduce a elevar su sentido táctico, todavía necesitado de mejora. Pero, sobre el papel y a falta de comprobar su adaptación al resbaladizo medio merengue -aspecto de escasa trivialidad-, pocos pueden negar con argumentos futbolísticos que no está preparado para aportar en el giro de estilo que Florentino quiere implementar. Arrancar del sitio a Xabi Alonso, de cuajo y por la legitimidad de la millonada recién depositada en las arcas del club que preside el agradecido Jokin Aperribay, no parece la opción más razonable.
"Está claro que Xabi es un gran jugador, salió de la cantera de la Real, siempre ha sido mi referente y tengo la oportunidad de conocerle mejor y aprender de él”, apuntaba la última perla pulida en la fábrica de talentos llamada Zubieta. Inteligencia y protagonismo cimentado en su calidad en el campo y prudencia y respeto absoluto a las jerarquías del deporte fuera del césped. No ha llegado a Madrid para retirar a su ídolo y lo ha dejado claro al tiempo que arrinconaba el aspecto económico de su fichaje. Los vendavales llegarán, seguro, tratando de demostrar en el primer fallo que las lágrimas de Illarra venían a Madrid infladas por la burbuja de talento en la que se ha instalado la selección española en cualquier categoría. Al igual que se cernirán sobre Özil o Isco. Talento y juventud siguen resultando conceptos sospechosos en los grandes clubes españoles. El tiempo mostrará si la nueva ola de tranquilidad post Mourinho respeta el crecimiento del proyecto merengue.
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