Opinión

El 'Pobre de mi' de Bárcenas y Rajoy

María Cano | Lunes 15 de julio de 2013
Como cada 14 de julio, la plaza del Ayuntamiento de Pamplona se llena de una multitud con nostalgia precoz, velas en las manos y un cántico en los labios que no es otra cosa que un lamento por tener que despedir los Sanfermines hasta el año que viene. Pero este 14 de julio, con la portada de el diario 'El Mundo' cuajada de imágenes de los mensajes de móvil intercambiados entre Rajoy y Bárcenas, nos hace sospechar que al menos uno de ellos, si no los dos, entonan la misma canción.

Y eso no es más que un aperitivo. Como puede leerse en uno de esos SMS, Bárcenas se ha sentido abandonado a los pies de los caballos y por eso ya no se casa con nadie ni le debe nada a nadie, por lo que se barrunta fuego de artillería mediante la entrega de documentos y pruebas al juez Ruz que van a comprometer a más de un miembro del gobierno empezando por su presidente.

Intentemos aparcar el morbo del enfrentamiento y de la incertidumbre, que parece ser que es lo que nos va cual pelea de gatas en el Sálvame de turno. Ni palomitas, ni arena, ni espectáculo que debería avergonzarnos y hacernos pensar muy seriamente qué hemos hecho en las últimas décadas con nuestros valores y principios.

Justicia es lo que necesitamos. Implacable, fría y urgente. Justicia y verdad, si es que esa palabra aún conserva un átomo de lo que significó. La calle es de los mangantes, desde el autónomo que no hace factura hasta el que amasa una fortuna a costa del dinero ajeno. La lista de imputados y/o condenados por corrupción en España o sancionados por fraude contra la hacienda pública, aunque sea por 500€, es tan abultada que el debate debería ser el de averiguar cuándo empezamos a hacer tan mal las cosas como para premiar en la sociedad al que roba y castigar al honrado, que encima es el que peor lo pasa.

Ayer fui al cine a ver la última versión de Superman y una de las malas malísimas, en plena lucha con el superhéroe, al que le está dando para el pelo, le dice que carecer de moralidad y ética es una ventaja evolutiva y que por eso está condenado a perder. Interesante reflexión. ¿Hacia eso caminamos? No hace mucho leí Nunca me abandones, de Ishiguro, en el que el autor plantea un hipotético futuro no tan lejano en el que se "fabrican" con células madre clones con el único fin de que en la edad adulta donen sus órganos, lo que les lleva a la muerte. Se desarrollan en probetas e incubadoras, viven en internados aislados y, los que tienen suerte, los protagonistas del libro, reciben una cuidada educación en la que se fomentan, sobre todo, las cualidades artísticas de cada niño/clon con el fin de demostrar a la sociedad que, a pesar de no haber sido concebidos y nacidos de una forma natural, tienen alma. El resto de los clones repartidos por el resto de internados no son tratados con tanta condescendencia. De nuevo, moral y ética sobre la mesa. ¿Cómo vamos a ser capaces de debatir asuntos tan importantes y serios como los que tendremos que afrontar en breve (la clonación ya es un hecho) si no somos capaces de defender y mantener unos mínimos principios éticos?

Mientras echamos de menos una élite intelectual que plantee estos debates y los inocule en la sociedad, asistiremos al enésimo espectáculo judicial que ya veremos cómo acaba.

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