Economía

China se prepara para su transición económica

Crónica económica

Lunes 15 de julio de 2013
China ha recortado su crecimiento interanual dos décimas hasta el 7,5 por ciento, y el mundo está preocupado. ¿Cómo puede ser eso?

Le hemos dedicado atención en estas crónicas al crecimiento en China desde 1978. Es un fenómeno llamativo por su acelerado ritmo y por el larguísimo período por el que se ha prolongado. Muchos analistas llevan años, muchos años, previendo la inminente caída de China, aferrados a aquélla sabiduría popular según la cual todo lo que sube, baja. Pero China les deja boquiabiertos una y otra vez. “Esta vez sí que sí” se ha dicho muchas veces, y hoy se renueva tras conocerse que, efectivamente, la economía china se está desacelerando. Ahora sólo crecen un 7,5 por ciento anual.

Lo cierto es que es seguro que China, en algún momento, sufrirá una crisis económica. Y es posible, probable incluso, que esa crisis esta vez esté cerca. Respecto a lo seguro de la crisis, la razón es que su sistema financiero ha facilitado una burbuja financiera. Más allá de eso, la maraña de intervenciones, empresas públicas, y bancos que siguen un comportamiento más político que económico, más la manipulación de la cotización de la moneda, impone muchos desequilibrios que, antes o después, se corregirán. Desde 2008, el crédito ha crecido del 115 por ciento del PIB al 173 por ciento. Sólo los gobiernos locales han acumulado, según se estima, 2 billones de dólares en deudas.

Medido en crecimiento intertrimestral anualizado, como mide EEUU su crecimiento económico, la economía se ha acelerado del 6,6 por ciento del primer trimestre del año al 6,9 por ciento. Como los datos oficiales no se los cree ni los propios dirigentes chinos, hay expertos que hacen sus propias estimaciones. RBS, según cuenta The Wall Street Journal, calcula que el crecimiento interanual en el primer trimestre fue del 6,1 por ciento, y en el segundo ha sido del 6,3 por ciento. Uno de los dirigentes que no se cree las cifras oficiales es Li Keqiang, quien propuso, para seguir con mayor afinidad el desempeño económico, seguir otros tres indicadores distintos. Uno de ellos es el crédito a las empresas, que sigue a buen ritmo. Los otros dos, el consumo eléctrico y el comercio de bienes por tren, tienen un comportamiento débil.

El análisis de Markites que su índice PMI cayó por debajo de la línea de expansión en junio, por vez primera en diez meses. Mientras, el optimismo de las empresas sobre el crecimiento de la actividad empresarial se ha desplomado en junio. Danske Bank cree que la caída en el crecimiento va a continuar este año, hasta un 6,9 por ciento (según los datos oficiales) en el último trimestre. Pero considera que entonces el crecimiento rebotará.

Ahora bien, eso se puede explicar porque las exportaciones se están debilitando (crecen sólo un 3,1 por ciento interanual), y porque el consumo, que tiene un papel relativamente poco importante en el crecimiento chino, ha mermado aún más su contribución, del 60,4 por ciento al 45,2 por ciento, entre la primera mitad de 2012 y el mismo período de 2013. Aunque las ventas al por menor siguen creciendo a buen ritmo, si bien se cree que se debe más al aumento de los precios que a un crecimiento real.

Lo que sí parece es que para cuando estalle la burbuja china, el mundo estará creciendo de nuevo, lo cual facilitaría la transición de la economía china hacia un modelo más sostenible.

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