Opinión

El indulto de Anson

José Antonio Ruiz | Viernes 19 de julio de 2013
Querido Luis María, permíteme un titular deliberadamente equívoco para recoger tu guante y doblar la apuesta. Ya lo apuntó Cervantes en Rinconete y Cortadillo, al fabular las andanzas de dos pícaros que malvivieron en Sevilla jugando a la veintiuna, lo que viene siendo el blackjack. Ley de punto y final, borrón y cuenta nueva.

Sugiere Anson, que haría bien el Gobierno de España y la Casa del Rey aprovechando el 40 aniversario de la exaltación al trono de Juan Carlos I de Borbón para realzar la efeméride aprobando, como manda la tradición, un “indulto escalonado”.

Cayendo la que está cayendo (ERE, Palau, Gürtel, Bárcenas, Urdanga…) en la Hispania que glosó San Isidoro, que fue arzobispo de Sevilla pero probablemente nació en la Cartagena del cantón, la medida de gracia podría ser una solución excepcional para afrontar con ciertas garantías de supervivencia un parto con fórceps en tan embarazosas circunstancias para la Nación desposeída.

Claro que lo menos que podrían hacer los indultables para ser merecedores de la indulgencia plenaria, tirando de Catecismo, es someterse a un examen de conciencia, sentir el dolor de los pecados por haber ofendido a Dios y al pueblo oprimido, demostrar propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia. Al menos nos ahorraríamos los sobresaltos dominicales de las encíclicas pedrojoteñas. ¡Misericordia, Señor!

E-moción. La barbacoa de España. Plato único: chorizo. En el nombre de la democracia, algunos neo franquistas nostálgicos del Caudillo parecen empeñados en reverdecer la celebración del 18 de julio. 77 años después, el espíritu del glorioso Alzamiento Nacional sigue vivo, y habita entre nosotros, como el Verbo pagano de los políticos con vocación sobrevenida de falsos profetas.

Los sublevados se conjuran en una Santa Cruzada en defensa de la Fe ciega y de su Patria de hojalata; pero en lugar de un levantamiento militar al uso, el Movimiento Nacional se dispone a volver a agitar la calle, como Antonio Machín sus maracas, sin reparar en que hay más conspiradores dentro que fuera de Génova y Ferraz. A menudo, el que sabe y calla es el más traidor de todos.

España, país de redentores, marioneta con el brazo en cabestrillo, como Mariah Carey, pendiente de un pendrive, acabará dándose un hostión del trece antes de que vuelva a cantar el gallo de los Evangelios que Jesús anunció al apóstol San Pedro (Marcos 14, 72). En Brasil, una persona ha muerto al desplomársele una vaca encima mientras dormía, y no es una broma pesada; y en Rusia, un violinista ha interpretado por última vez su propio Miserere al caer al foso de la orquesta del Bolshói. Aquí en España, nos puede pasar lo mismo en el momento menos pensado.

Como el profesor Felipe Fernández-Armesto, también este cronista piensa que resulta cada vez más difícil creer que somos la especie elegida de Dios; como difícil y tal vez imposible resulta insistir en que la unicidad del ser humano sea de una orden mayor que la de cualquier otro animal.

El alcalde de Barcelona, un tal Xavier Trias, hablando por boca de todos los unicejos del aldeanismo ramplón, ha dicho que CiU apoyaría una moción de censura al Gobierno de la Nación si los promotores de la “sardana parlamentaria” se comprometieran a apoyar la convocatoria de la consulta independentista de los cojones.

Son tan mezquinos los principios del menda, que si Mariano le prometiera lo mismo, apoyarían a calzón quitado al PP y votarían, si fuera preciso, en contra del cuerpo de ujieres de la Assemblée Nationale francesa y del Parlamento del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

El vocero pepero, cada día más prepotentemente irascible, ha venido a decir que su señorito comparecerá en el Congreso cuando le salga de las zamburiñas; lo que no está es dispuesto a que le marquen la agenda desde Soto del Real o desde el Financial Times.

Lo que no ha dicho Alfonso Alonso es que Mariano y sólo Mariano (y sus acólitos) han dado lugar con su autismo parlamentario aque desde Soto del Real se fije el calendario de sesiones. Comienzo a pensar que no habla porque el ministro Soria teme que vuelva a subir la luz.

Uno de estos días, Rajoy se hará presente entre nosotros, carne mortal, por vía plasmática, y dirá lo que José Blanco, el Campeón: que ha sido víctima de un infundio político.

Alfredo ha pasado de meterse en la cama con Mariano por obra y gracia del Pacto por Europa, a decirle que no le va a volver a dirigir la palabra salvo para pedirle por sexagésima vez que se marche a Sansenxo. Tienen un rollo entre ellos que recuerda la tormentosa relación amor/odio de Rihanna y Chris Brown. Deberían sopesar la posibilidad de representar un diálogo de sordos en el Teatro Romano de Mérida o en el corral de comedias de Almagro.

Si yo fuera Rajoy -¡El infierno de Dante me libre!- me autocensuraría, para poner a Rubalcaba en evidencia, a ver si tiene la bancada socialista cojones para afrontar una moción de censura sin candidato, ni votos ni programa.

Zozobra el griego y algunos debe ser que aspiran a contagiarse de la esquizofrenia política portuguesa, que de momento se ha saldado con la quinta moción de censura de la legislatura. (…) ¿Disolución de las cámaras? Lo que tendría que disolverse es España. ¡Santiago y cierra, España!

Candidata única, Susana Díaz, la delfina de Griñán, la ungida, la misma que se dirige a sus incondicionales como si fueran rebaño, ha ganado las primarias del PSOE como se preveía, o sea, a la búlgara, por incomparecencia de adversarios, al más puro estilo Florentino, de manera que lista será la cabeza de lista en las próximas autonómicas. Ejercicio de democracia interna, dedazo divino, oficialismo peronista, más propio de monarquías hereditarias. Por algo el Palacio de San Telmo fue antes Universidad de Mercaderes.

El problema no es que Susana herede el partido, sino que herede Andalucía y por extensión del latifundio España entera. «Soy socialista desde que tengo uso de razón», ha dicho la moza, musa frustrada de Bulgari, entre golpes de pecho, caso de que lo tenga, que lo mismo es mucho suponer, o sea.

Todo es posible en Iberia si McDonalds va a abrir su primera tienda en la República Socialista de Vietnam de Ho Chi Minh, el líder espiritual cuyas hazañas cantó el trovador pro-castrista Pablo Milanés.

Ni el diario El Mundo ni ABC, que andan tirándose de los pelos del moño, qué coño, han conseguido rivalizar con la que sin duda alguna ha sido la portada de la semana: la imagen en blanco y negro del torero Jaime Ostos, con los pantalones en los tobillos, apartándose la chorra con una mano para el lado hacia el que cargaba el Generalísimo según su sastre, y con la otra señalándose la cornada recibida hace cincuenta años en Tarazona. Trending topic de Twitter. 40 años sin Bruce Lee, y parece que fue ayer.

Somoano, cuyo sufijo rima con semejante parte, el imberbe director de informativos de TVE, prefiere que la tele pública sea «líder en independencia, calidad y rigor antes que en audiencia». Y a este cronista incrédulo le entra la risa floja, temiendo la vuelta de Urdaci.

La otra noche, en casa, cenando en familia en compañía dela chica del Telediario a la que acaban de desterrar, Marco, mi niño pequeño de cuatro años, exclamó: ¡Qué país! (…) A punto estuvo la velada de acabar en divorcio al atribuir mi santa esposa la reacción del niño a mi indeseable influencia.

Si la discusión no fue a mayores, fue porque se me ocurrió salir del atolladero prometiendo invitarla a alguno de los restaurantes de Ikea en Bélgica, que serán los primeros que sólo servirán carne de “cerdo feliz”, criado en jaulas de alto standing y sin castrar, según la campaña cursi de la cadena sueca. Aquí, será que no hay huevos, a lo más que podemos aspirar es a ver algún que otro gorrino sobrevolando las tapias de la carrera de San Jerónimo.

La coda de la chirigota nacional la han puesto, por partida doble, el alcalde de Vigo, el socialista Abel Caballero, que va a proponer al pleno del consistorio la declaración de su compañero de partido, el Comisario Almunia, como persona non grata; y el senador antijuancarlista del PNV, Iñaki Anasagasti, alias el Cotilla, que ha propuesto que se le quite a Joaquín, de forma simbólica, el carné de socio del Athletic y el título de cónsul honorífico del mismo Bilbao.

Lo que nos pasa, es lo menos que nos puede pasar, no estando como no está el país a lo que tendría que estar.

Querido L.M., espero que convengas conmigo, que a este país nuestro le iría mucho mejor si asumiera y afrontara sus miserias con el sarcasmo de Bergamín.

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