Georgia no tolerará el apoyo ruso a los independentistas
Domingo 04 de mayo de 2008
Desde que la independencia de Kosovo tuviera lugar, las aspiraciones independentistas de diferentes grupos en la región, como los abjasos y los habitantes de Osetia del Sur, no sólo han crecido (dado que la comunidad internacional dio legitimidad a la secesión de la cuna histórica de Serbia), sino que han pasado a ser ampliamente respaldadas por Rusia.
El Kremlin, que hizo cuanto estuvo en su mano para detener el proceso independentista dentro de su principal aliado en los Balcanes, ya ha aumentado su contingente militar en esta zona y está dispuesto a entregar apoyo financiero y armamentístico a los separatistas como respuesta a la “injusta e ilegal” independencia kosovar.
El avión fue abatido por la defensa antiaérea absaja en la fronteriza región, cuya población es mayoritariamente georgiana. El anterior incidente, que tuvo lugar el pasado 20 de abril, Georgia denunció que su avión espía había sido derribado por un caza ruso. Ante esta situación el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas entregó su respaldo a Georgia.
Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia apoyaron la versión ofrecida por Tiblisi y confirmaron que un caza Mig-29 ruso fue el responsable del derribo. Un vídeo presentado por Georgia y la documentación del radar trataba de constatar la implicación de Rusia que, por su parte, ha negado su culpabilidad y afirmado que el aparato de reconocimiento georgiano violaba los acuerdos de alto el fuego del año 1994.
La tensión entre Rusia y Georgia no ha hecho más que aumentar desde que Kosovo proclamara su independencia el pasado 17 de febrero. Las reiteradas amenazas de Moscú con tomar represalias si Tiblisi emplea la fuerza contra las regiones separatistas chocan con el discurso georgiano, que mantiene que el Kremlin quiere desestabilizar la región y que sus acciones están encaminadas a la mera “provocación”.
La pasada semana, Rusia reforzó su presencia en Georgia al enviar cerca de 1.500 soldados que se sumaron a los 2.000 que ya permanecían en Abjasia. Moscú justifica este movimiento militar como una respuesta al elevado número de efectivos que Georgia ha concentrado en las proximidades de las fronteras con regiones separatistas. Mientras, los absajos sostienen que Tbilisi ha reunido en la base militar de Senaki, a sólo unas decenas de kilómetros de la frontera, 5.500 efectivos.
Vladimir Putin, presidente saliente y futuro primer ministro ruso bajo el mandato de su delfín, Dimitri Medvedev, ordenó al Gobierno establecer una relación especial con las autoridades de hecho de aquellos territorios. Pero Tbilisi acusa a Rusia de preparar la anexión de las regiones secesionistas, que rechazaron por la fuerza de las armas la jurisdicción georgiana al desintegrarse la URSS.
Abjazia, bañada por el mar negro, atrajo a los aristócratas rusos en época zarista y luego a los líderes comunistas, incluido Stalin. Pese a las huellas de la guerra que concluyó en 1994, Abjasia ha seguido desarrollando el turismo y muchos rusos han comprado bienes inmuebles, que podrían ser legalizados en el marco de una relación privilegiada entre los separatistas y Moscú.
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