Opinión

Berlusconi, un fenómeno italiano

Andrea Donofrio | Domingo 04 de mayo de 2008
Fuera de Italia, el triunfo de Berlusconi parece haber generado mucha perplejidad e incomprensión. Su victoria ha despertado tanta curiosidad que parece que el mundo entero se esté preguntando cómo explicar el fenómeno Berlusconi. Sin embargo, il Cavaliere encarna perfectamente la italianidad actual, convirtiéndose en el perfecto intérprete de la sociedad civil y de sus deseos. Sería desacertado considerar sus gestos y sus ejercicios vocales como actos de folclore, confinándolos en alegres y divertidas manifestaciones o en errores a la hora de expresarse. Al contrario, el lenguaje utilizado por Berlusconi (y por sus aliados de la Lega) se dirige a un público específico, diciéndoles lo que ellos quieren escuchar en la forma más directa posible. Así, la agresividad verbal entra en pleno en la comunicación política cotidiana: se acusa al enemigo con palabras fuertes, vacías de contenido. Y las actuaciones son aún peores: dentro del hemiciclo parlamentario se ofrece una imagen avergonzarte de Italia peleando, comiendo mortadela e insultándose, olvidándose del cargo que ocupan y de las necesidades del país. La nueva legislatura parece poco esperanzadora. El líder de la Lega proclama abierta la “caza a los clandestinos” y, en tema de diálogo con la izquierda, anuncia que dispone de “300.000 fusiles, ya calientes”. Al mismo tiempo, al ver una nutrida presencia de jóvenes haciendo el saludo romano, Berlusconi declara cándidamente de pensar que “la nueva falange romana somos nosotros”. Menos mal que Nanni Moretti decía que las palabras son importantes. Mientras tanto, el nuevo Presidente de la Cámara pasea por un mercadillo de Roma controlando documentos a inmigrantes, sin algún derecho de hacerlo. La campaña electoral centrada en el miedo a la inmigración y a la criminalidad respondía al deseo de gran parte de Italia. El empleo de expresiones racistas es tolerada e incluso deseada por muchos ciudadanos que culpan a la izquierda de desinterés en la materia. Gracias a la relevancia dada por los periódicos, se ha conseguido difundir la idea de que los crímenes violentos sean protagonizados exclusivamente por inmigrantes, sobre todo rumanos y gitanos. La actitud de la Lega y sus amenazas representan un atractivo ejemplo. De hecho, según palabras de Berlusconi, Italia debería ejercer una política de “tolerancia cero y cierre de las fronteras”. Describiendo la personalidad de Mussolini, Curzio Malaparte sostenía que “no se puede realizar un retrato de Mussolini sin hacer un retrato del pueblo italiano. Sus cualidades y defectos son las de todos los italianos”. No se puede entender a Berlusconi extrapolándolo de su contexto. Sin embargo, lo que parece difícil ahora es entender a los italianos.

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