Opinión

YPF busca socios

Alieto Guadagni | Domingo 28 de julio de 2013
El Banco Central de Argentina está preocupado por la evolución de sus reservas de divisas, que vienen declinando semana a semana desde hace tres años. Estas divisas crecen cuando aumentan las exportaciones y vienen fondos del exterior, pero declinan por los pagos por importaciones no solo de bienes, sino también por las salidas de capital que comenzaron a crecer hacia el año 2006. Recordemos que por este concepto se fueron ya más de 84.000 millones de dólares. Pero lo nuevo ahora es que una causa importante para la merma de divisas son los pagos por crecientes importaciones de gas, gasoil y fueloil, más los altos costos de los barcos que traen gas licuado. Estos barcos significan costos más de cinco veces mayores a los precios que se paga por la producción de gas en Argentina. Estas importaciones energéticas vienen creciendo mes a mes, y llegaran este año a los 13000 millones de dólares, es decir el valor en divisas de la mitad de toda la cosecha de soja, principal rubro de las exportaciones.

Esta nueva y creciente presión por importaciones indispensables para la vida normal, es la causa principal de las restricciones a la utilización de divisas, es decir lo que popularmente se denomina “cepo cambiario”. Esto es serio pero más grave es el “relato”, es decir una descripción de la realidad que se basa en el desconocimiento de los hechos. Los funcionarios hablan del aumento en el consumo de energía, lo cual es cierto y además normal, ya que no se conoce un solo caso en el mundo de una país que aumente su actividad económica y al mismo tiempo disminuya el consumo de un insumo clave como el energético. Pero el cepo cambiario no se justifica por el aumento previsible en el consumo de energía, sino por algo grave que es la caída mes a mes desde hace 10 años en la producción de gas y petróleo. La datos son preocupantes ya que sigue cayendo este año la producción de petróleo (4,3 por ciento) y de gas (6,3 por ciento). Esta caída en la producción es la causa del cepo cambiario. Por esta razón, para entender el reciente acuerdo de YPF con Chevron hay que prestar atención al retroceso energético de la última década. El relato es el relato, pero la realidad siempre se impone por el peso abrumador de los hechos. Por eso ya nadie se acuerda del infundado e incumplido pronóstico del senador Aníbal Fernández, cuando al informar el día 25 de abril del año pasado el proyecto de ley de estatización de YPF, con todo entusiasmo proclamo : “somos conscientes que durante 2012 vamos a tener que importar combustible. No tengo duda, sin embargo estoy SEGURO de que durante el 2013 eso no será así….”. Ese era el relato pero la verdad es otra, ya que ahora estamos gastando 1,5 millones de dólares por hora en importar gas natural y licuado, gasoil y fuel oíl, pero todo apunta a que el año que viene este gasto supere los 1,8 millones de dólares por hora, ya que la producción sigue cayendo. Cuando en mayo del 2003 se inició la gestión del gobierno de la curiosamente bautizada “década ganada”, el país producía 40 por ciento más de petróleo y 28 por ciento más de gas que ahora. Pero la realidad siempre vence al relato, y eso es lo que ha ocurrido ahora, por eso YPF ahora acuerda con Chevron.