Opinión

Una prueba más de la inseguridad pública en México

Viernes 02 de agosto de 2013
El domingo pasado, el vicealmirante mexicano Carlos Miguel Salazar Ramonet y el segundo maestre Francisco Hernández fueron acribillados en un camino secundario del Estado de Michoacán, por unos sicarios, miembros de la banda criminal Los Templarios, que se dedican al narcotráfico, al secuestro, a ejecutar y a extorsionar.

Esto es una dura prueba para el gobierno de Enrique Peña que intenta dar una imagen distinta a la de su sucesor.

Las autoridades responsables en investigar los sucesos del domingo han detenido a tres personas. Al parecer son menores de edad, práctica común de los narcotraficantes de enrolar a jóvenes que no pueden ser sujetos formalmente a un proceso penal.

El gobierno de Peña pidió a los ciudadanos un año para mostrar pruebas de mejoría en materia de seguridad pública. El 30 de noviembre de 2013 vencerá el plazo que el propio presidente mexicano se impuso.

El gobierno anterior falló en todos sus plazos y estrategias. Hoy Felipe Calderón vive en el autoexilio, vestido de académico en una universidad de Estados Unidos.

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