Opinión

En el cumpleaños del Ave Paloma

Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 02 de agosto de 2013
En este tiempo estival/ de circo parlamentario/ nos dice María Bosch,/ ninfa cuyas blancas manos/arreglan los incisivos,/que Paloma cumple años,/ y yo la quiero cantar/ como entrañable regalo/de mi corazón nacido/ un alegre y jovial canto./ Reminiscencias convoco/ en estos muy malos versos,/ enchiridion del recuerdo,/ entrañable anecdotario./ Paloma de moral recta,/ de vuelos muy bien trazados,/ejemplo de coherencia,/leal corazón dorado./ Si veinte años no son nada,/si los tienes bien llevados,/ sesenta son juventud/ en mi Paloma Gallardo./ Vuela Paloma torcaz/ por cielos limpios y claros,/ y trae en su pico agudo/trozos de optimismo blanco,/ con el que construye un nido/para su Pedro y hermanos,/sus dos bellísimas hijas,/ que con su esfuerzo han llegado/ a odontóloga y doctora,/ de inteligencia dechados,/ y sus amigos y amigas/ que la queremos y honramos,/ y que en su nido sentimos/ habitar en un palacio./ Su sensible corazón/ presiente el dolor humano,/ y sabe ofrecer las fuerzas/ al “compa” que le han faltado./ La verde insignia de Avís/ y un serafín castellano/ como ancestros la Paloma/ tiene en su familiar árbol./ Casose con catalán,/ de los gerundeses campos,/ prudente, bueno y sensible,/ tenista muy afamado,/ que a mi hijo le regaló/ verde copa con grabado./ Pedro golpea la bola/ con un diestro efecto mágico,/ y muy pocos la contestan/ una vez que ya ha botado./ Profesor de economía,/ de sentido humanitario,/ sabe dar a sus alumnos/ futuros esperanzados.

Esta Paloma torcaz/ de muy altos columbarios/ conmigo abrió un instituto/ que ya tiene veinte años,/ “Francisco Nieva”, por nombre,/ nombre que ilustra lo clásico,/ epónimo del teatro,/ y con el tiempo se hizo/ famoso por su gimnasio./ Palomita, Palomita,/ la pensadora del claustro,/ dulce ironía su mente/ sabe dar en los descansos./ Creyente en la educación,/ fiel discípula de Erasmo,/ el bien de la humanidad/ sus clases han enseñado./ Europa arrojó el latín,/ y a estudiantiles contactos/ con un bárbaro cinismo/ denomina ahora Erasmus,/ y se ríe de Comenius/ el olvidado eslovaco,/ para llamar reuniones/ de los hoy hodiernos bárbaros./ Con el magro presupuesto/ recibido del Estado/ - entonces era Madrid/ sede del único Estado -/ Paloma multiplicaba/ los recursos para el gasto/ en el pequeño instituto/ en el que hace veinte años/ gestionaba ella los cuartos,/ versión fémina de Midas/ de réditos legendarios./ Fue el origen CARPAMAR,/ un centro muy elogiado,/ con una notas en Páeg/ que revelan buen trabajo./ Es verdad que el Paraíso/ también tiene su Calvario./ Centro que debe oponerse/ a división y desgarro,/ pues que unido siempre puede/ colmar sus desideratos.

Con La Rubia “La Pintora”/ tenía muy buenos tratos,/ y con chistes y gracejo/ pasábamos buenos ratos./ Aquí tenemos de todo,/ filosofía y latín,/ y si te quieres peinar/ peluquero de postín.

De María y de Mercedes/ alabamos su trabajo,/ que en esto a sus padres salen/ como en nobleza de hidalgos./ Princesas por su belleza,/ por su primor castellano,/ por su tesón catalán,/ por sus corazones blancos./ Pasad los cuatro un buen día,/ de familia rodeados,/ con mil manjares diversos/ festoneando el cenáculo,/ pues Dios ha dado a Paloma/ grandes triunfos conquistados.

Y para que no se olvide/ del vate que le ha cantado,/ enseñador de latines/ de linaje zamorano,/ con estos versos yo beso/sus mejillas y sus manos,/ como invisible regalo,/ el más humilde agasajo.