Opinión

Al PSOE se le atraganta Ada Colau

Miércoles 07 de agosto de 2013

Con su recurso ante el Tribunal Constitucional de la Ley Antidesahucios, el PSOE sigue judicializando la política, trasladando lo que pertenece por su propia naturaleza al debate parlamentario hacia el ámbito de los tribunales e insistiendo en una línea errante plagada de incoherencias. Es necesario recordar que el actual jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, ocupó carteras ministeriales del Gobierno que inició la aplicación de los conocidos como “desahucios express”, con medidas muchísimo más drásticas que la Ley Antidesahucios ahora recurrida, sin que a ningún miembro de aquellos gabinetes socialistas se le alterase el pulso en su aplicación ni sufriera ningún cargo de conciencia mientras estaba en el poder.

Cuando se realiza un giro político tan radical conviene que sea precedido por un debate interno o una autocrítica -ejercicio que brilla por su ausencia en el ahora primer grupo de la oposición-, si no se quiere trasladar a la opinión pública que ese cambio de ciento ochenta grados obedece, en última instancia, al oportunismo político y a la demagogia de la circunstancia del momento. Es decir, a la línea errante del más elemental populismo.

El cauce seguido por el PSOE en su recurso ante el Constitucional incide en ese flagrante oportunismo sin norte que caracteriza hoy a la oposición socialista. La ocurrencia ha consistido esta vez en no elaborar un recurso propio, sino en copiar el ya preparado por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), liderada por Ada Colau, y hacerlo pasar como propio. Es muy evidente que esa maniobra está encaminada a fagocitar el movimiento de la PAH e instrumentalizarlo como si fuese una corriente política propia. Con esa manipulación, el PSOE ha ido otra vez por uvas, llevándose el enésimo revés cuando la Plataforma de Ada Colau convocó a la prensa a las puertas del Tribunal Constitucional para denunciar la apropiación por parte del Partido Socialista y exigir que lo reconsidere. En todo caso, le deja la opción de solo avalar lo ya propuesto por su plataforma cívica. Esto es lo que se llama salir trasquilado, tras la indigestión causada por tratar de ingerir a los activistas.

Quizá, en maniobras como esta se encuentre una de las claves por las que el PSOE no es capaz de rentabilizar electoralmente para sí el espectacular desgaste del Gobierno. Una y otra vez, su actitud oportunista le lleva a congraciarse con el discurso de activistas radicales, cuando un partido que aspira a recuperar el Gobierno debería centrarlo en el sentido de la responsabilidad. Y la Ley Antidesahucios es una oportunidad perfecta para alcanzar un acuerdo político basado en la responsabilidad, y no dejarse llevar por los palos de ciego de una demagogia visceral.

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