Nacional

Rajoy y Cospedal preparan un nuevo PP para otoño

Quieren tomar la delantera a Bárcenas con un nuevo organigrama y discurso

Miércoles 14 de agosto de 2013
El Partido Popular quiere imponerse a Luis Bárcenas y tomar la iniciativa. Frente a aquello que pueda llegar desde Soto del Real, Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal preparan cambios en el organigrama y una nueva estrategia de acción y comunicación para recuperar terreno en imagen y credibilidad. Todo apunta a que la clave de estos cambios se centra en tres perfiles: el 'aznarismo', Javier Arenas y Soraya Sáenz de Santamaría.



Mariano Rajoy quiere lavar la cara al Partido Popular. Para ello contará con María Dolores de Cospedal, a la que no suele temblarle el pulso. Hasta el momento, es toda la información de la que se dispone, no hay detalles, pero Génova sí se ha apresurado en adelantar, en gran medida de cara a la opinión pública, que presidente y secretaria general no se van a quedar de brazos cruzados ante la caída en imagen y credibilidad derivada del caso Bárcenas. Las elecciones europeas, para las que queda menos de un año, también ponen en bandeja la excusa para ejecutar cambios.

El diario ABC, primero en desvelar la noticia, apuntó a la "vieja guardia" como principal afectada de la reorganización, que coincide al mismo tiempo con el sector más crítico, aunque discreto, con la actual directiva. La llamada familia 'aznarista', cuyo máximo exponente sea probablemente Jaime Mayor Oreja. Otras fuentes han señalado directamente a Javier Arenas, aunque el eterno candidato andaluz, lejos de ser apartado, pues guarda buena relación con Rajoy –a quien respaldó en el trascendental Congreso de Valencia-, está hasta en quinielas ministeriales. Lo que no parece probable es un asiento en paralelo o cercano al de la secretaria general en el partido. Su relación con ésta no es la mejor imaginable.

Cospedal es fuerte y en la polvareda Bárcenas, aunque presente en los papeles, ha llevado la iniciativa y no ha guardado silencio en ningún momento. El otro pilar para Rajoy, este en Moncloa, es Soraya Sáenz de Santamaría, en absoluto salpicada por las anotaciones del extesorero y que ha esquivado toda mención en su papel de vicepresidenta y portavoz del Gobierno y sin cargo en el Partido Popular. Algunos medios ven posible que esto último deje de ser así. Además, Sáenz de Santamaría tiene una buena nota por parte de los ciudadanos y su presencia en Génova también ayudaría para allanar la relación entre formación y Ejecutivo, con altibajos.

Con un organigrama renovado, con algunos críticos fuera de la foto y con la proyección de que se puso fin al inmovilismo frente al chantaje de un preso, el Partido Popular encararía el comienzo del segundo tramo de la legislatura y la recta final hacia las europeas con iniciativa y, si la tendencia se mantiene, con unos datos económicos esperanzadores. El objetivo, una explosión controlada de lo que quede por llegar desde Soto del Real con un sinfín de novedades internas y una estrategia hacia el exterior centrada en vender la acción de Gobierno.

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