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Métodos adelgazantes, todo por tener un cuerpo 10

la mujer, la más presionada

Viernes 06 de septiembre de 2013
La presión social a ceñirse al canon de belleza influye a la hora de recurrir a productos o artilugios milagro. En gran medida es la mujer la que sufre más presión, por lo que la lleva hacer grandes locuras.


En el canon de belleza impuesto por esta sociedad, la mujer es el objetivo prioritario, según la directora de la clínica Alimmenta. Asimismo, según la jefa de nutrición clínica y dietética del Hospital Ramón y Cajal, "tener sobrepeso es una de las cosas más penalizadas hoy y si quien lo tiene es una mujer, peor".

Por otro lado, el INC publicó un estudio de productos con supuestos efectos adelgazantes que confirma que "los anuncios relacionados con la autoestima que insisten en la importancia de la juventud y la delgadez como sinónimos de bienestar y éxito están dirigidos sobre todo a las mujeres".

Hasta tal extremo estamos llegando que en Japón existe un método que insulta a las usuarias llamándolas gordas para lograr que hagan deporte y perder peso. Con su contrapunto masculino que consiste en que una entrenadora personal muy sexy les haga creer que una vez logren el objetivo, estará a su disposición.

Y si a alguna mujer se le ocurre censurar esta situación, la reacción es terminante. Por ejemplo, a Jennifer López la tildaron de absurda cuando tuvo la ocurrencia de decir que olía extracto de pomelo para matar el hambre. O el peso que tuvo que perder Anne Hathaway en Los miserables, varias asociaciones contra los desórdenes alimentarios la estigmatizaran, sometiéndola a un seguimiento inquisitorial disfrazado de preocupación por su salud, puesto que ignoraban si estaba enferma, si sufría un linfoma, etc. Pero, eso sí, si se trata de cualquier actor que rebaja su peso, se achaca la proeza a su profesionalidad.

Dado el clima existente no es de extrañar que en el mercado aparezcan continuamente trucos y aparatos para perder peso de la manera más insólita: una cubertería que vibra cuando se está comiendo muy deprisa, gafas con cristales azules para ver la comida de este color, y que sea menos apetecible, un sin fin de historias.

El problema real es que hay métodos muy peligrosos para la salud. Por ejemplo el del cirujano plástico Nikolas Chugay que implanta en la lengua un parche que hace que comer resulte tan desagradable que el paciente solo pueda beber. O el que consiste en inyectar vía intravenosa, vitaminas y minerales, denominado Booster ILN Drip. "Una bomba de relojería que puede dar lugar a flebitis, sepsis y hasta un shock anafiláctico", según una especialista en nutrición de la clínica Corporal M+C de Madrid.