Román Cendoya | Lunes 05 de mayo de 2008
Mariano Rajoy, único militante que ha dicho públicamente que va a presentarse como candidato a la presidencia del PP, hoy por hoy no es candidato ni ha presentado su lista. Sin embargo, la dirección del partido ya tiene miles de avales a su favor. ¿A favor de una candidatura que no existe? ¿A favor de unos nombres que se desconocen? ¿Son tan bobos, ciegos y sin criterio los compromisarios del Partido Popular que firman en blanco? Chantajes, amenazas y extorsión es la “fórmula democrática” que la dirección actual del PP tiene para asegurarse de que Mariano Rajoy sea el único candidato a la presidencia del PP. La dirección nacional del Partido Popular es la que ha enviado los impresos en los que aparecen las casillas correspondientes para el nombre y el DNI con un encabezamiento común que dice: “como compromisario al XVI Congreso Nacional doy mi aval a la candidatura de...” Rajoy, como máximo responsable del Partido Popular, es el responsable de este comportamiento tramposo y antidemocrático peor que el de los peores presidentes trileros de los clubes de fútbol. A Rajoy la afición al deporte le sirve para que, en vez de ganar en deportividad, se contagie de lo peor del deporte. Sólo le falta dar positivo en doping.
Ningún punto de los estatutos del Partido Popular ampara esta práctica, ni en ningún Congreso anterior se ha obrado de esta forma. Son varios los compromisarios que me han informado, con sorpresa e indignación, de esta nueva forma de proceder en el Partido Popular. Hasta ahora los avales de los compromisarios se cumplimentaban y recogían en el mismo Congreso, generalmente el segundo día, para permitir jugar en igualdad de oportunidades a cualquier lista que decidiera presentarse. Esta forma de proceder demuestra la inseguridad de Rajoy, ya que el artículo 30 de las normas que rigen el funcionamiento del PP establece que, en el caso de que un compromisario avale una candidatura no podrá apoyar ninguna otra que surja con posterioridad, porque quedarían anuladas las dos firmas. O sea, que si en el tiempo que queda hasta el Congreso se presentara algún candidato que al compromisario le parezca merecedor de su aval, no podrá dárselo porque se anula su firma. La democracia de Rajoy es o yo o nulo. Qué inseguro se siente Rajoy para actuar así.
El artículo 6 de la Carta Magna dice: “Los partido políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”. El Partido Popular, que defiende y ampara la Constitución Española, debe ser ejemplar cumplidor de sus normas. Rajoy debe, públicamente, anular esta anticonstitucional maniobra de los “avales trampa” que, no sólo anula cualquier legitimidad que quiera obtener con el resultado del Congreso, sino que le convierte en un político tramposo que obtiene su respaldo con prácticas mafiosas. Seguro que Rajoy no es el organizador de esta acción mafiosa pero sí es el beneficiario. Su silencio le hace cómplice y mancha su nombre. Hablan mucho de los Estatutos del Partido y luego actúan extorsionando a los compromisarios. Firma aquí si quieres recoger tu acta de compromisario. Democracia interna. Ja.
TEMAS RELACIONADOS: