Opinión

Política de Estado y credibilidad

David Ortega Gutiérrez | Martes 03 de septiembre de 2013
Iniciamos un nuevo curso político tras el necesario descanso veraniego. El tiempo libre siempre ayuda a dar perspectiva a los acontecimientos y dedicarles una mejor reflexión. Más allá de cuestiones internacionales -conflicto en Siria- o deportivas -Madrid 2020-, el caso Bárcenas sigue marcando de manera importante la agenda política de este castigado país.

Nos encontramos ante una situación complicada que perjudica seriamente los intereses de los españoles. España tiene importantes retos que afrontar y el partido del Gobierno no puede estar bajo sospecha de corrupción globalizada en su financiación, con numerosos y relevantes dirigentes del PP que parece hayan recibido sobres de dinero y en donde también se ven implicados como posibles corruptores importantes empresarios. Realmente nos encontramos en un círculo vicioso de difícil solución.

España tiene que impulsar la competitividad de su mercado laboral, racionalizar y redimensionar su Administración Pública, con el problema de fondo de la organización territorial del Estado, mejorar de manera muy considerable la independencia y eficacia de nuestra Administración de Justicia, algo básico y esencial para un país serio y creíble, llevar a buen puerto el reajuste de nuestras entidades financieras, especialmente las Cajas de Ahorros, lograr un espacio de encuentro imprescindible en materia educativa y sanitaria, donde los ciudadanos se juegan una parte esencial de su calidad de vida y de su futuro, entre otros retos relevantes.

Tiene por tanto el PP, partido en el Gobierno, que desarrollar decisivas políticas de Estado para el futuro de 47 millones de españoles, mucho hay en juego. Para ello tiene el poder del Gobierno de la Nación y de la mayor parte de las Comunidades Autónomas y de los principales municipios de España. Sin embargo, el caso Bárcenas está consumiendo un número ingente de energías, dedicación y tiempo que no nos permite afrontar los verdaderamente relevante e importante, que son los problemas de fondo citados.

La justica avanza lentamente, lo cual no es bueno, hay determinados casos, como el presente, que requerirían de una respuesta judicial más rápida. El caso Bárcenas está haciendo un daño terrible a nuestro normal desarrollo político. Mientras la resolución judicial llegue, la resolución política que el PP está dando al mismo es inaceptable para los intereses de los españoles. La credibilidad de parte de la cúpula directiva del Gobierno de la Nación está en juego y eso en un país serio es inadmisible, insoportable e inviable. Se necesita un Gobierno firme, decidido y creíble que pilote y lidere la situación complicada que en estos años sufre España, que afronte las precisas políticas de Estado y que busque el consenso y apoyo de la Oposición para estas materias de interés general. Pero con el caso Bárcenas a cuestas esto se presenta realmente complicado.

El Presidente del Gobierno no ha sabido afrontar el caso Bárcenas, sus dimensiones y consecuencias con la perspectiva y altura de miras necesaria. Solo la claridad, la firmeza y la ejemplaridad devuelven a un Gobierno la credibilidad precisa para poder desarrollar las políticas de Estado que 47 millones de españoles necesitan y legítimamente exigen.