Cultura

Premiado el proyecto de restauración de la antigua judería de Sevilla

Premio de Arquitectura Clásica y Restauración de Monumentos Rafael Manzano Martos

Viernes 06 de septiembre de 2013
El jurado del Premio de Arquitectura Clásica y Restauración de Monumentos Rafael Manzano Martos ha decidido otorgar este galardón al equipo formado por el arquitecto Luis Fernando Gómez-Stern y el diseñador e inspirador de la restauración integral de la antigua judería de Sevilla, Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, Duque de Segorbe.




El arquitecto Luis Fernando Gómez-Stern y el diseñador e inspirador de la restauración integral de la antigua judería de Sevilla, Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, Duque de Segorbe, han sido reconocidos con el Premio de Arquitectura Clásica y Restauración de Monumentos Rafael Manzano Martos.

En una nota de prensa, la Fundación Mapfre informa de que este galardón está dirigido a profesionales dedicados al campo de la arquitectura cuya obra encarne los principios de la arquitectura y el urbanismo clásicos y tradicionales en el mundo contemporáneo. "Su objetivo es poner en valor la labor de aquellos que estén no sólo trabajando en la preservación y rehabilitación del patrimonio arquitectónico y urbano tradicional español, sino también contribuyendo a la continuidad de las tradiciones constructivas y arquitectónicas que lo configuran".

Convocado por The Richard H. Driehaus Charitable Lead Trust y la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos), el premio está dotado con 50.000 euros y una medalla conmemorativa. Será entregado 15 de octubre en un acto en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid.

Según la nota de Mapfre, "fue difícil la elección entre las múltiples candidaturas existentes, todas ellas de extraordinaria calidad". El trabajo seleccionado "supone una iniciativa singularmente loable, ya que es resultado del empeño personal de sus autores, quienes con constancia y determinación fueron año tras año insuflando nueva vida a todo un barrio entonces muy degradado y amenazado de demolición del centro histórico de Sevilla". Un barrio que, como todo conjunto urbano tradicional, "incluía no sólo monumentos singulares, sino también edificaciones populares más modestas que son con frecuencia minusvaloradas u olvidadas, pero sin las cuales perdería su sentido".

En su restauración y rehabilitación "se dio prioridad al uso del lenguaje y las técnicas constructivas tradicionales que proporcionaban al conjunto la identidad que le es propia".

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