RESEÑA
Domingo 08 de septiembre de 2013
Noemí Sabugal: Al acecho. XXXI Premio de Novela Felipe Trigo. Algaida. Sevilla, 2013. 440 páginas. 20 €. Libro electronico: 6,99 €
Este título con tintes cinegéticos nos describe a la perfección la temática de esta novela, aunque cabe esta visión desde dos puntos de vista diferentes. Uno, el acecho del asesino a la víctima, el depredador, el que espera, el que aguarda el momento de debilidad para sacrificar a la elegida. Otro es el del detective, aquel que trata de completar el puzle que le abra el camino que lleva directamente al autor del crimen y así a la resolución del mismo, obteniendo finalmente la aplicación de la justicia.
Fierro es un policía madrileño que será el cazador a la búsqueda del asesino, pero la naturaleza de los crímenes cometidos hará que le atormenten mucho más que otros cadáveres más cotidianos. No nos extraña en absoluto la honda impresión que los crímenes causan en el detective, al tratarse de asesinatos de niñas, a lo que hay que añadir una puesta en escena de esos cadáveres que resulta de lo más macabro.
En el Madrid de la Segunda República, en los meses previos al levantamiento del 18 de julio, se desarrolla esta novela en la cual aparecen también reflejados los diferentes momentos de tensión que vivía la sociedad española de aquella época. Riñas, altercados, proclamas incendiarias gritadas en medio de la noche, un escenario de violencia que rodea al inspector Fierro.
Incluso la propia división que había en la sociedad nos la hace llegar la autora desde la perspective de los compañeros de trabajo del investigador o de las diferentes personas a las que interroga en la búsqueda de la verdad. Habla con anarquistas, socialistas, partidarios de la CEDA, curas en medio de la persecución religiosa de la época, y todo ello asperja sobre la mente de este detective que ha perdido por completo la fe, que huye del enfrentamiento dialéctico sobre la situación política del país y que tiene, aparte de la preocupación por el asesinato de las niñas, otra serie de nubes en el horizonte, como es su propia vida sentimental o la salud de su madre.
Su vida sentimental se debate entre la mujer que le ama y con la que comparte de modo furtivo su vida, y el amor platónico que juguetea con sus sentimientos desde detrás de la barra de un bar, sabedora del poder hipnótico que provoca en los hombres.
La salud de su madre, lógica preocupación de cualquier hijo, es frágil, quebrada, rozando los umbrales de la muerte, lo que hace que aumenten sus visitas a ella, describiendose así el patetismo y las miserias del cuerpo humano en la vejez, cuando la vida se escapa por momentos en cada latido o cada inspiración.
Como en toda novela policiaca, la tensión y el interés están garantizados en cada una de sus páginas, con el complemento de la descripción de una sociedad en los umbrales de una guerra civil. Recorrer Madrid, sus calles, sus callejones, la descripción de sus olores y sus gentes, todo ello con el único afán de descubrir quién ha sido la persona carente de sentimientos, capaz de asesinar a unas niñas.
Por Jorge Pato García
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