Recién concluidas las vacaciones, llega la hora de aplicarse en las tareas pendientes del curso pasado que no se aprobaron. Mariano Rajoy, Alfredo Pérez Rubalcaba o Artur Mas son algunos de los 'alumnos' que necesitan recuperar asignaturas este otoño, entre las que sobresalen la recurrente crisis, el caso Bárcenas o las próximas elecciones europeas.
La clase política, al igual que decenas de miles de niños españoles, vuelven a sus quehaceres habituales tras el parón estival. El otoño se presenta intenso y, para muchos, tumultuoso, puesto que no son pocas las asignaturas que quedaron pendientes del curso pasado.
El presidente del Gobierno,
Mariano Rajoy, es, probablemente, el que más carga de trabajo tenga por delante después de las vacaciones, que este año le han llevado a su tierra natal, Galicia. El jefe del Ejecutivo ha de lidiar con dos frentes bien diferentes: el de su puesto en Moncloa y como máximo responsable del Partido Popular.
Rajoy deberá seguir capeando la crisis, que va camino de cumplir su sexto año de azote, con los famosos y recurrentemente aludidos "brotes verdes" en el horizonte.
Si bien la economía española ha empezado a remontar en determinados aspectos, como la balanza exterior, la tasa de paro sigue por encima del 25 por ciento, con la desocupación juvenil rondando el 53 por ciento, y es hora de afianzar la recuperación en el PIB, que desde el Ejecutivo se espera que crezca un 0,5 por ciento en los próximos meses.
Además, muchos apuntan a que el presidente remodelará su equipo de ministros durante los próximos años para dar entrada a caras nuevas y refrescar al Ejecutivo, cuya imagen se ha devaluado mucho a propósito de la gestión de la crisis y los numerosos recortes y reformas aplicadas.
En el ámbito parlamentario, la aprobación de la ley del aborto o la de transparencia son dos textos en el debe del Ejecutivo para las próximas fechas y Gibraltar también tendrá cabida en la agenda del presidente
Pero la asignatura más fuerte que Rajoy se ha dejado para septiembre, su 'coco' particular, ha sido el famoso caso 'Bárcenas'. La presunta financiación ilegal denunciada por el extesorero de la formación, preso en la cárcel de Soto del Real, sigue copando titulares en la prensa nacional e internacional y ha llevado al PSOE a recortar la distancia en intención de voto respecto al PP.
El caso ha arrastrado también a otros alumnos avanzados del Partido Popular, como María Dolores de Cospedal, Javier Arenas, Jaime Mayor Oreja o, en última instancia, el propio José María Aznar.
En la bancada de enfrente, no menos numerosas son las tareas pendientes del líder de la oposición,
Alfredo Pérez Rubalcaba. El secretario general socialista debe encarar un otoño en pleno descrédito de su labor y con los socialistas sumidos en una de las mayores crisis de identidad de su historia.
Con las elecciones europeas en el horizonte más cercano (previstas para mayo del año que viene), Rubalcaba necesita recuperar la credibilidad del electorado y aprovechar la erosión que sufre el Gobierno para empezar a remontar el vuelo, una caída que comenzó en las pasadas elecciones generales, en las que su formación cosechó sus peores resultados de la historia de la democracia.
Una de sus nuevas compañeras socialistas de clase es la andaluza
Susana Díaz, recién embestida como presidenta de la Junta de Andalucía. La sucesora de José Antonio Griñán debe recuperar la imagen de un Gobierno regional y de un PSOE-A muy afectada por el mayúsculo escándalo de los ERE irregulares.
Además, atajar la tasa de paro en la región, situada en el 35 por ciento, y presentar un proyecto económico sólido a corto y medio plazo se antojan como sus inmediatas prioridades, una tara ardua al tener que contar con el visto bueno de sus socios de Izquierda Unida.
Su homólogo catalán,
Artur Mas, no lo tendrá mucho más tranquilo. El presidente de la Generalidad debe gestionar con prudencia y equilibrio la complicada relación que mantiene con los secesionistas de su Ejecutivo, que le instan a convocar la consulta soberanista para el año que viene, aunque él ya ha dicho que su intención es la de posponerla a 2016.
Por otra parte, Mas también tiene por delante un complicado panorama económico. Los sucesivos rescates que ha solicitado al Fondo de Liquidez Autonómico y el cumplir con el objetivo de déficit impuesto por el Gobierno central se antojan como dos de las asignaturas pendientes del presidente catalán.