Opinión

Sobre el pacto PNV PSE

Martes 10 de septiembre de 2013
Socialistas y nacionalistas vascos cerraban ayer un pacto de legislatura, sustentado sobre cuatro “acuerdos de país”-donde un socialista debía decir de “paisanos”; es decir, de “ciudadanos”. Detrás de ese ampuloso nombre está la reedición de un acuerdo siempre deseado por una gran parte del socialismo vasco, mucho más cómodo con quienes nunca los considerarán “de los suyos” que con los constitucionalistas. Como prolegómeno, las declaraciones del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, diciendo que ya era hora de que los “soldados de ETA” (sic) saliesen de la cárcel.

Durante demasiado tiempo, en Euskadi se estigmatizó de todas las formas posibles a quienes no eran nacionalistas. Esa situación mejoró algo con la pérdida de la lehendakaritza por parte del PNV y el mandato de Pachi López. Pero los complejos del socialismo vasco, unidos a las reticencias de un nutrido sector filonacionalista -Odón Elorza, el propio Jesús Eguiguren- devolvieron el poder a un PNV que lo considera patrimonio propio. Los socialistas deberían entender de una vez por todas que no les sale a cuenta acercarse al nacionalismo. Ya les pasó en Cataluña, donde la debacle ha sido mayúscula, y en Euskadi van por el mismo camino, siendo ya la tercera fuerza política. Hacer oposición al gobierno central no está reñido con adoptar posiciones de sentido común en otras autonomías; sobre todo, en Euskadi.

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