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Los incendios en Galicia se cobran más de 2.400 hectáreas de terreno

galicia en alerta

Viernes 13 de septiembre de 2013
Un total de 2.400 hectáreas han sido quemadas por las llamas durante el jueves por la tarde y la mañana del viernes. Continúan activos los incendios forestales de Negreira y Carnota, en La Coruña, y La Fonsagrada, en Lugo. Tan solo el fuego declarado en el municipio coruñés de Carnota ha arrasado por el momento más de 1.600 hectáreas.

Siguen activos los incendios forestales de Negreira y Carnota, en La Coruña y La Fonsagrada, en Lugo, que han quemado en total unas más de 2.400 hectáreas de nivel 1 activado, por su proximidad a núcleos de población.

El incendio declarado en el municipio coruñés de Carnota se ha convertido en menos de veinticuatro horas en el más devastador del verano en Galicia, ya que el fuego ha arrasado hasta el momento 1.600 hectáreas y sigue avanzando por el monte Pindo, que se encuentra en su totalidad en la Red Natura.

En cuanto a la superficie quemada, este incendio solo se ve superado por el declarado el 26 de agosto en Oia, en Pontevedra, donde el fuego arrasó 1.850 hectáreas, de las que 1.491 eran de superficie arbolada.

El incendio de Carnota se declaró la pasada noche y amenazó durante horas a dos núcleos de población, Cornide y San Cibrán, por lo que Medio Rural decretó a las 23.32 horas del jueves el nivel 1 de alerta.

Con el paso de las horas, el riesgo de que el fuego llegue a las viviendas ha disminuido, aunque el incendio ha avanzado descontrolado a lo largo del día monte arriba. En su control trabajan efectivos de la Unidad Militar de Emergencia, 1 técnico, 19 agentes forestales, 30 brigadas, 13 motobombas, 7 helicópteros y 6 aviones.

El alcalde de Carnota, Ramón Noceda, que confió en que antes de la noche se pueda "estabilizar algún lado", insistió en declaraciones a Efe en que este monte sigue amenazado por conatos de que rebrote el fuego, y solo queda por quemar una parte de la zona norte que linda con el Ayuntamiento de Mazaricos.

"Pero podemos considerar que el monte Pindo quedó arrasado", subrayó el alcalde, que recordó que toda esta zona forma parte de la Red Natura, y destacó las dificultades para recuperar la flora del suelo, ya que se trata de una zona pedregosa, que "tarda muchísimo".

El alcalde, además, subrayó que solamente ha visto un foco en este fuego, pero estaba "tan bien colocado, tan bien previsto, tan bien seleccionado" y surgió por la noche, que consideró que "aunque no se puede decir al cien por cien, tiene todos los visos de que fue malintencionado".

La Consellería de Medio Rural desactivó poco después de las 18:30 horas del jueves el nivel 1 de alerta en el incendio en Ponte Caldelas (Pontevedra), en la parroquia de Anceu, que se declaró esta tarde a las 16.36 horas.

Dada la cercanía de las llamas al núcleo de A Esfarrapada, la administración autonómica declaró el nivel 1 como medida de precaución a las 17.23 horas, y lo desactivó 47 minutos después. En las labores de extinción trabajan tres agentes forestales, cinco brigadas, tres motobombas, tres aviones y un helicóptero.

Entretanto, ha quedado extinguido a las 19.00 horas del jueves el incendio en Ortoño-Ames tras afectar una superficie aproximada de 22,4 hectáreas, 20 de monte arbolado y el resto, de monte raso, y ha quedado controlado a las 18.58 el de Nemiña-Muxía, con una superficie estimada provisional superior a las 20 hectáreas.

El incendio de Negreira comenzó a mediodía de ayer y ha quemado unas 400 hectáreas. En las tareas de control participan también efectivos de la UME y numerosos medios aéreos y terrestres: 9 aviones, 6 helicópteros. 23 brigadas y 10 motobombas.

Por su parte, el incendio localizado en la parroquia de Noal del municipio de Porto do Son se declaró a las 00:56 horas del jueves y, según los últimos cálculos, afecta a una superficie de alrededor de 100 hectáreas. Trabajan en su extinción 1 técnico, 5 agentes forestales, 9 brigadas, 9 motobombas, 3 helicópteros y 2 aviones.

El último incendio en Galicia activo se declaró ayer en A Fonsagrada, en la provincia de Lugo, concretamente en la parroquia Vilar de Cuiña, que amenazó a varios núcleos de población.

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