Opinión

Inflación y emisión monetaria en América Latina

Alieto Guadagni | Sábado 14 de septiembre de 2013
La gran mayoría de los países latinoamericanos ha dejado atrás el flagelo de la inflación. Hubo muchos años en el pasado, especialmente en las últimas décadas del siglo XX en los cuales eran los latinoamericanos los que lideraban los indicadores de aumento de precios internos, incluso con varios episodios de hiperinflación. Pero ahora la situación es muy distinta; según CEPAL la inflación de toda la región oscila desde el 2005 a la fecha entre el 6,6 y 4,6 por ciento anual.

Es interesante prestar atención a las prudentes políticas monetarias que vienen implementando la mayoría de los Bancos Centrales en América Latina, así pudieron dejar bien atrás las épocas en que los gobiernos latinoamericanos se financiaban básicamente con la “máquina de imprimir billetes”. Ahora las cosas son distintas, basta ver los balances del Banco Central de los países de la región que, por ejemplo, nos dicen que en los últimos cuatro años la expansión monetaria acumulada se ubicó entre 37 y 60 por ciento en Brasil, Chile, Colombia y México. Por eso no sorprende que la inflación anual en estas naciones se ubique ahora en reducidos niveles (entre 0,9 y 4,6 por ciento anual).

Un comportamiento monetario bien distinto presenta Venezuela, ya que su Banco Central expandió su masa monetaria en nada menos que un 320 por ciento desde el año 2010, pero en economía nada de gratis, por eso el precio que ahora está pagando esta nación por tamaña creación de dinero es una inflación que ya se ubica en el 40 por ciento anual acumulado en los últimos 12 meses.

Un caso interesante es Argentina, que ocupa el segundo lugar en la región en materia de expansión monetaria, ya que la cantidad de dinero trepo un 216 por ciento desde el año 2010. Lo notable es que según CEPAL esta gran expansión monetaria no estaría incidiendo en incrementar sustancialmente la inflación, porque esta institución indica una inflación de apenas 10,3 por ciento anual. Aquí hay dos explicaciones, la primera nos dice que estaríamos en presencia de un caso notable para el estudio de la teoría monetaria, ya que grandes creaciones de dinero no estarían afectando los niveles de inflación en un país emergente. La según explicación es menos ambiciosa en términos teóricos, simplemente sostiene que las estadísticas de inflación de Argentina no reflejan objetivamente la realidad porque están distorsionadas.