Opinión

España y la ONU: Afganistán y Gibraltar

Jueves 26 de septiembre de 2013
La agenda ayer de Mariano Rajoy en Naciones Unidas tenía dos puntos fundamentales: que España fuese admitida como miembro no permanente del Consejo de Seguridad y Gibraltar. Coincidía este hecho en el tiempo con la retirada española de la base de Qala i Naw en Afganistán; retirada pactada desde hace ya tiempo tanto con las autoridades afganas como con el mando militar conjunto de la coalición internacional.

Así, Rajoy hacía ayer valer los intereses nacionales en el foro adecuado, por cuanto Naciones Unidas ha dado la razón a España en el contencioso de Gibraltar desde hace décadas. Además, el plantear la cuestión no desde el punto de vista de la soberanía -poco práctico y menos realista aún- sino como un intento de que Gibraltar respete la legislación comunitaria en materia medioambiental, de contrabando y de opacidad fiscal es todo un acierto.

Y también lo es el modo en que se ha llevado a cabo la cesión de la base de Qala i Naw; a diferencia de la espantá protagonizada por José Luis Rodríguez Zapatero en Irak, aquí Rajoy ha respetado los acuerdos suscritos, procediendo en tiempo y forma. Este es el camino para lograr recuperar algo del crédito perdido en la ominosa etapa de Miguel Angel Moratinos al frente de Exteriores, que bien podría culminar con el premio de un asiento en el Consejo de Seguridad.

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