Cultura

"Este libro es para que la gente sepa cosas que ni yo mismo sabía"

DESPUÉS DE SU LARGA TRAYECTORIA HA ESCRITO UN LIBRO DE MEMORIAS

Jueves 26 de septiembre de 2013
Miguel Ríos nació el 7 de Junio de 1944 en Granada. Su carrera comenzó con una visita a un programa de Radio Granada, una cinta de demostración como cantante y, después de un viaje a Madrid, graba su primer disco. Después de muchos éxitos musicales y de haberse convertido en una de las figuras más conocidas del rock español, se retiró en 2011 en una gira que terminó en México. Posee numerosos galardones a sus espaldas, como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, el Premio de Honor de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música, entre otros. Ahora, ha reunido sus memorias en el libro Cosas que siempre quise contarte, editado por Planeta.

¿Quién es Miguel Ríos?
Yo creo que a estas alturas ya se sabe (risas). Una persona preocupada por lo que pasa a su alrededor, en algunos momentos incluso angustiado por el devenir de las cosas. Una persona que ha tenido la suerte de vivir una profesión maravillosa, como es la de comunicar emociones a la gente a través de las canciones, y que de alguna forma no olvida eso. Escribo todo esto en un libro para que la gente que me ha seguido se entere de algunas cosas que ni yo mismo sabía.



¿Cómo definiría su libro?
Íntimo en cierta forma y amable. Probablemente, también entretenido, aunque eso lo tienen que decir los demás.

¿Por qué ha escrito este libro ahora?
Porque tengo más tiempo. Dejé de cantar en noviembre de 2011 en giras grandes y tenía un contrato con la editorial y lo tenía que hacer. Tenía a una editora detrás de mí que se preocupó mucho de que lo hiciese. En el plano anímico, era hora de hacer recuento de lo que ha sido mi carrera como músico. No sólo he contado mi historia como músico, también he escrito sobre la vida, lo que rodeaba a las canciones, lo que le precedió y todo lo que acompañó, el ambiente histórico de esos momentos...

¿Una frase para que la gente lea su libro?
La verdad es que me cuesta mucho trabajo resumir en una frase todo el libro. Quizá utilice uno de los piropos que me han echado: "se lee como si fuese una novela".

¿Algo que le hubiese gustado contar en el libro y no lo ha hecho por cualquier impedimento?
No creo que haya quedado nada por contar. Puede que no haya escrito algunas cosas colaterales que pueden ser más graciosas o entretenidas de lo que fue el tiempo que viví... Pero el espacio se queda pequeño. Hay unas normas no escritas en el mundo editorial que no permiten hacer libros muy largos a escritores principiantes.

Su paso por la cárcel, ¿cómo fue? ¿Se ha quedado en una anécdota o fue un antes y un después en su vida?
No es anecdótico haber estado en la cárcel franquista. Yo lo recuerdo como algo muy sórdido, en cierta forma, hasta vejatorio. Sobre todo, lo cuento en el libro, no estaba preparado para este avatar. Nadie de mi familia ha estado nunca en la cárcel o ha tenido relación con ese mundo ni yo tampoco era un elemento peligroso para el franquismo como los idiomatizadores políticos. Esa falta de sentido común es lo que me hace mucho más venerante.



Porros, rayas, LSD, sexo… este libro no deja nada en el tintero para conocer al Miguel Ríos más desconocido… ¿Qué le queda por probar?
Pues yo creo que a estas alturas ya nada... Con que haya asimilado todo lo que he tomado en mi vida y haya sacado un provecho razonable de las experiencias vividas creo que me basta. Yo sé que la vida es un aprendizaje y estoy dispuesto a ser el eterno aprendiz… No creo vaya a ser invitado a uno de esos viajes estratosféricos. No tengo carencias en ese aspecto, evidentemente sí en el intelectual. Ahí me queda mucho por aprender y hay tiempo para todo, para aprender y para asimilar cosas que antes no había vivido… pero de todas formas no las echo de menos, por ahora.

Siempre ha sido un rompecorazones, ¿sigue levantando pasiones?
Bueno, al revés, yo he sido un corazón roto. No creo que a esta edad… Hay gente de mi generación que piensa que estoy guapo aún, quizás tengo mi puntito, pero no es una de mis prioridades inmediatas. Siempre me ha gustado gustar, evidentemente, porque nosotros trabajamos para que la gente nos quiera, nos elija, nos escoja entre todos los demás y, claro, esa dura competencia con gente tan valiosa con la que yo he vivido, pues te afila un poco. Pero, de cualquier forma, es algo del pasado y como no me gusta la nostalgia tampoco lo echo de menos.



¿Cuánto de "puño" y cuánto de "letra" tienen estas memorias?
Hay mucho “puño”, entendiendo “puño” como la imagen del tesón y “letra” como la inspiración. Hay mucho puño porque yo me he distinguido por ser un tío con bastante voluntad, muy luchador, un forjador. Antes de escribir el libro lo que tuve en cuenta fueron las advertencias que me daban los escritores que a mí me gustan, Vargas Llora, Gabo, etc... de los que leía cosas que tenían que ver con el oficio. Lo que más resaltaban era la tenacidad y el orden para escribir, la disciplina que hace falta para hacerlo y el consabido consejo de “las musas tienen que encontrarte trabajando”. También me ha sorprendido un poco el gozo que hay en buscar tu voz en la letra, el hecho de que yo mismo me reconociera al escribir, porque pones cosas que conoces, tu vida, tu propia biografía, cosas que no debieran sorprenderte, pero intentaba relatarlo de una forma que le pudiera sorprender a otros. Ese tipo de cosas me ha gustado encontrarlas, como cuando hallé la voz de cantante, que tampoco es algo que sepas como llega. Llega y nada más y no sabes a que achacar, si a una suerte de la vida o a una habilidad que desconocías.

¿Por qué o por quién entonaría hoy el himno de la alegría?
Por un cambio de paradigma en las relaciones con esta realidad que nos está atosigando. Entonaría el himno de la alegría por la solidaridad que impidiera la diferencia en el reparto de la justicia o en el reparto de la riqueza. Entonaría el himno de la alegría porque no hubiera que pagar para lograr llegar a establecer un pleito más de lo que cuesta lo que vas a ganar. Entonaría el himno de la alegría por cambiar el paradigma en el que vivimos como inamovible, lo cambiaría totalmente y entonaría el himno de la alegría por los mismos motivos por los que se creó la letra en su día. Por un mundo mejor en el que los que tienen muchísimo y los que no tienen nada sean menos.

De todas sus canciones, ¿con cuál se queda?, ¿por qué?
Escoger una entre todas es un poco difícil… Ahora, quizá mañana escogería otra, sería probablemente No estás sola, una canción que escribí hablando del cariño, del respeto y de lo importante que ha sido la mujer en mi vida. La escribí cuando Lúa, mi hija, era un bebé. Y luego ha ido dando vueltas y ha cambiado de sentido. Ahora es una canción en contra de la violencia. Cuando la cantaba en las últimas giras lo hacía con esa intención, para decirle a la mujer que no estaba sola, que siempre había alguien que la amaría en esa ciudad.

Los viejos rockeros nunca mueren… pero se retiran.
Pues por lo visto sí. Esa canción ya no la quiero para mí, porque cuando la escribí tenía 30 años. Ahora como no nos vamos del escenario ni echándonos agua hirviendo encima, pues parece que es casi autobiográfica. Está dedicada a los pioneros, a los primeros que comenzaron en el oficio. Hay gente que no quiere retirarse y me parece muy bien, están en su derecho y además me parece de puta madre. Pero en mi caso lo que no me apetecía era hacer una música tan energética como el rock bajando mucho el pistón. Si hubiera sido cantautor, compositor u otro tipo de músico que hubiera necesitado una actitud menos física, hubiera seguido cantando. Si hubiese desarrollado habilidades con instrumentos como para poder tocar en clubs pequeños o más intimistas, seguiría tocando. Pero como no ha sido así he preferido dejarlo a tiempo, que, aunque sea una frase hecha, puede ser una victoria.



¿Entonces no le vamos a volver a ver encima de un escenario?
Este miércoles canté en Móstoles para recaudar fondos para un banco de alimentos. Colaboré con cuatro o cinco temas con la banda que me invitó. Este tipo de cosas sí que las voy a seguir haciendo. Jode mucho porque cuando cantas para estos fines parece que estás haciendo caridad y a mí me gustaría que lo que pidiese la gente es que se hiciese justicia. Porque yo creo que es inaceptable que con lo que sabemos que está pasando, haya gente que pase hambre y tenga que ir a un sitio para que le den de comer. Es una injusticia absolutamente flagrante y creo que además el poder no está haciendo lo suficiente. La gente tiene que evitar estas situaciones. Nosotros no podemos facilitarles la labor porque ellos crean que como hay gente solidaria que da de comer a gente que lo necesita, pueden escurrir el bulto. Por un lado me gusta devolverle a la sociedad parte de lo que me ha dado, pero por otra parte me jode que tenga que ser para hacer esto. Así que sí, voy a seguir subiéndome a los escenarios para cosas así. No me prodigaré mucho, pero siempre que me lo pidan allí estaré. Desde que lo dejé he hecho unas 10 o 12 apariciones diferentes para ONG's, organizaciones, etc.

Después de haber dado a conocer su buena pluma con la prosa, ¿tiene pensado seguir escribiendo?
Me gustaría muchísimo. Creo que es la forma de comunicación más apetecible para mí y la que creo que cuadraría mejor en mi modo de vivir, un poco más reposado de lo que he vivido hasta este tiempo. No sé si encontraré material para poder seguir sacando algún libro. Me gustaría muchísimo y la verdad es que lo he pasado muy bien, pero no sé qué otra historia conozco tanto como la mía. Probablemente el año que viene me ponga, me siente como todas las tardes, busque la historia y después empiece a rellenarla con palabras. Estoy en una edad en la que me cuesta aprender un oficio, pero sigo siendo un aprendiz y si no lo consigo tampoco me voy a cortar las venas.

¿Qué tiene pensado para el futuro?
No me veo con mucha proyección para hacer muchas cosas. Soy limitadillo. Para mí vivir sin más, leyendo mucho, viendo cosas que me apetezcan, etc., es una propuesta muy interesante. No tengo mucho más por hacer, aparte de cantar o escribir en esas situaciones de las que he hablado.

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