Opinión

El mundo imaginario del nacionalismo o la doble nacionalidad de Oriol Junqueras

Domingo 29 de septiembre de 2013
De un tiempo a esta parte, el nacionalismo catalán vive en una suerte de mundo imaginario paralelo tan absurdo como irreal. Así, esta pasada semana el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, afirmaba que si finalmente se producía la secesión de Cataluña del resto de España, los catalanes “podrían optar a la doble nacionalidad”. Lo peor no es la propuesta, disparatada en sí misma, sino el hecho de que la formación que preside este sujeto es quien se ha hecho dueña absoluta de la situación política catalana, fagocitando a CIU y en gran medida también a Artur Mas.

Es lamentable que la clase política catalana lleve años perdiendo el tiempo con desatinos semejantes en detrimento de los problemas reales de la comunidad autónoma, por lo demás acuciantes. Y en lo tocante a la propuesta de Junqueras, el líder de Esquerra debería recordar que la doble nacionalidad se da en virtud del acuerdo suscrito entre dos naciones soberanas e iguales. Caso de que llegara a producirse el delirante sueño –o mejor, pesadilla- que ambiciona el señor Junqueras, parece evidente que lo que reste al otro lado del Ebro también será independiente para determinar a quién concede su nacionalidad. En esta misma línea, no sería extraño que Junqueras prometa la doble nacionalidad a los ciudadanos franceses del Rosellón. El ejemplo es una ilustración más de un nacionalismo alucinante y alucinado, incapaz de comprender que un cambio unilateral de la envergadura que proponen desencadenará necesariamente reacciones de todo orden en la realidad que pretenden desbaratar.

Desde hace muchos siglos, Cataluña es una parte importante de España, pese a los intentos desestabilizadores del nacionalismo. Un nacionalismo cuyas aportaciones a la gobernabilidad tanto nacional como autonómica se circunscriben únicamente a ocurrencias así. Y eso sí que es preocupante.

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