Crónica religiosa
Domingo 29 de septiembre de 2013
Continúan las reacciones a la entrevista del Papa, que ha "escocido" en algunos sectores. Por Rafael Ortega
Me asustan los piadosos y mucho. Me asustan y me preocupan porque solo ellos se creen señalados para decir lo que está bien o lo que está mal y para descalificar todo aquello que consideran fuera de su “prepotencia” o de su área de influencia. Eso es lo que está sucediendo estos días con ciertas reacciones a la maravillosa entrevista del Papa que, insisto como la semana pasada, ha “escocido” en algunos sectores. No hay nada más que ver artículos de algunos que se creen ungidos por “alguien” que, a su vez, se cree en posesión de la verdad.
Esta semana he estado, por diversos motivos, en diócesis cercanas a Madrid y me ha preocupado como sacerdotes de las mismas criticaban las palabras de FRANCISCO. Críticas que se veían claramente que llegaban inducidas por ciertas alturas o realidades que se creen dañadas por las palabras del Pontífice.
Todo lo contrario a lo visto y oído en la presentación del libro “Del Vaticano II a la Nueva Evangelización” del arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, en la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid. Blázquez, nos dijo :“A diferencia de otros, yo no he tenido que hacer ninguna reconversión teológica, porque, a mis 71 años, no he tenido otro horizonte que el Concilio”. A juicio del que fuera obispo auxiliar de Santiago de Compostela y titular de las diócesis de Palencia y de Bilbao, antes de su destino actual de Valladolid, “volvemos a estar en una encrucijada histórica, en la que se le pide a la Iglesia que inyecte en las venas de lahumanidad actual la savia del Evangelio”.
Un hombre, aquel “tal Blázquez”, que repito con sus 71 años y por su carácter, no estará tan pendiente como otros del consistorio que se celebrará en el Vaticano este próximo 4 de octubre, por cierto festividad de San Francisco de Asís. Ese día puede comenzar el baile de diócesis en varios países, entre ellos España, ya que en nuestra Iglesia particular hay varios obispos que cumplen o han cumplido la edad de jubilación, y otros están gravemente enfermos, lo que dificulta su labor pastoral. No creemos que en el baile entre la sustitución, por ahora, de Madrid y Barcelona, aunque todo puede suceder. Atentos pues a las noticias de Roma que algunos “piadosos” no quieren que lleguen. Ellos sabrán el “porqué”, aunque desde aquí apuntamos la pérdida de poder y eso, queridos lectores, es muy triste cuando se trata de pastores y de movimientos eclesiales.
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