Opinión

Jaque a Obama

Miércoles 02 de octubre de 2013
El órdago lanzado por los republicanos contra la reforma sanitaria del presidente Barack Obama ha obligado al cierre de la administración, con todo lo que ello implica. Más allá del coste económico -por lo demás, muy elevado-, Estados Unidos ofrece de puertas hacia fuera una preocupante imagen de inestabilidad, por cuanto un sector -más ruidoso que numeroso- del partido en la oposición es capaz de poner en jaque todo el engranaje administrativo del país.

En la sociedad norteamericana está firmemente asentado el concepto del seguro médico privado. Conviene, pues, no hacer demagogia sobre un asunto que la sociedad de aquel país contempla de una forma diversa a como pueda hacerse en Europa. Por otra parte, hay que decir que la reforma sanitaria de Obama ya está aprobada -y como dice el propio presidente, refrendada por los ciudadanos en las urnas, toda vez que en las pasadas elecciones presidenciales ambos candidatos dieron máxima prioridad a este asunto-. Lo que los republicanos pretenden con esta maniobra es retrasar su puesta en marcha al menos un año, sin importarles que para ello se paralice toda la administración pública.

Esta reforma sanitaria, además, es bastante menos ambiciosa que la que intentó poner en marcha Bill Clinton. De hecho, el principal escollo a ojos vista de los republicanos es la posibilidad de que aquellos que no tengan seguro médico -más de 30 millones de personas en Estados Unidos- puedan acceder a una pequeña subvención pública que les permita tener un mínimo de coberturas sanitarias. En todo caso, no parece una razón de peso para provocar la parálisis administrativa actual.

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