Viernes 04 de octubre de 2013
No suele ser habitual de un tiempo a esta parte escuchar a algún destacado socialista hablar claro y atinado sobre Cataluña, y menos aún hacer autocrítica. De ahí que puedan tildarse de sorprendentes las declaraciones efectuadas ayer por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en las que arremetía contra Zapatero “por haber permitido que se llegue a la actual situación” y afirmar que el derecho a decidir, amén de ser “una trampa”, ha de ser aplicable “a todos, no sólo a unos cuantos”. Hasta qué punto hay o no cierto ventajismo en sus palabras es algo que el tiempo dirá, ya que la ejecutoria de Susana Díaz al frente del gobierno autonómico andaluz es todavía reciente. Sin embargo, el hecho de haber dicho lo que dijo públicamente y en presencia de Alfredo Pérez Rubalcaba y Pere Navarro es bastante significativo.
También lo es su soledad; al menos, en lo que a líderes de la nueva hornada se refiere. Ni Oscar López, ni Elena Valenciano ni Soraya Rodríguez ni nadie del los actuales dirigentes socialistas ha sido capaz de realizar un ejercicio de autocrítica semejante. Tampoco es la claridad una virtud que abunde en Ferraz cada vez que sale a colación el tema de Cataluña. Más allá de otras posibles consideraciones, sería deseable que muchos compañeros de partido hicieran suyas las palabras de Susana Díaz, y que de una vez por todas el PSOE deje de hacerle el caldo gordo al nacionalismo. Tanto en Cataluña como en Euskadi.
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