La opinión pública se agitó estas últimas fechas con la noticia de que una vaquilla, acosada en una capa, decidió subir dos o tres pisos de una casa cercana, después se asomó a un tejado y “voló” hasta la calle.
No fue el único mamífero volador. El primero que he conocido fue una cabra de la Legión mascota en los desfiles militares y que fue regalada aun conocido personaje de los medios de comunicación. Vivía plácidamente en la terraza del edificio de Abc. Hasta que su cuidador se hartó de servirle y lo arrojó a la calle.
La madre de un conocido Ministro de UCD cuidaba en su casa del Paseo de Rosales a un pollino. Todos los días lo bajaba en el montacargas y lo hacía pasear por un señorial paseo.
A una tienda vecina del Paseo citado, acudí por encargo del gran periodista y empresario Eugenio Suárez, para adquirir un cocodrilo que se sortearía en una fiesta benéfica celebrada en “Florida Park” del Retiro madrileño. El afortunado ganador renunció al premio, que cambio por una cantidad de dinero. Criamos al “feroz” cocodrilo en el despacho de la empresa periodística “Sábado Gráfico”. Eugenio Suárez creó un semanario de humor político llamado “El cocodrilo Leopoldo” en homenaje del cada da más grande fue a parar al zoo madrileño. Me tocó en suerte la tutela de “Furia”, cocodrilo enviado por Fidel Castro a Jesús Gil. El “estentóreo” Alcalde de Marbella, si el “Atlético de Madrid” perdía, bajaba al vestuario y amenazaba s sus jugadores que habían perdido un partido, más.
Dos funcionarios el zoológico, amparándose en las leyes vigentes, se llevaron a “Furia” al zoológico.
Y va de simios. “Manolo”, traído de Guinea, fue regalado por la Marquesa de Villaverde al Escultor Otero Besteiro. Este lo llevaba todas partes e incluso lo prestaba a los amigos. Un amanecer escapó por una ventana de la casa del artista y trepó hasta el piso de arriba. Se metió en la casa y la durmiente, creyendo que se trataba de su marido, le reprochó que todavía siguiese durmiendo. El chimpancé se hizo famoso y hasta fue alquilado para anuncios de televisión.
Natalia Figueroa lo llevó de paseo a Recoletos. El mono pegó un salto y se encaramó a un árbol en cuya copa se escondió, Natalia, desesperada, comenzó a llamarle: “Manolo, por Dios, no me hagas eso”. Al cabo de diez mitos la popular escritora estaba rodeada de cien personas que creían que se había vuelto loca. Manolo terminó abandonado en “la casa de fieras”, mini zoo del Madrid de entonces.
Otro de los simios con los que tuve directa relación fue un titi que Luis Miguel Dominguin y yo compramos en Lisboa, tras a ver participado en un safari para regalárselo a su hijo Miguel. Hoy el popular cantante todavía luce “cornada de espejo”, producto de un mordisco que le dio el simio en unas de sus mejillas. He de referirme también al zoo que instaló en su casa de Barcelona el popular “Pitito”, desde hace 33 años es dueño de Emanuelle, una mona gibona sagrada. Pitito y yo la trajimos de Tailandia. Y con él vive Nicolás de 44 años que se lo regalaron en París cuando el animal tenía 8n a 9 meses, fue dueño del fallecido kincon un mono araña de Bolivia. Con el vivió también una leona que se la regalaron en Boccacio. Fue el premio que recibió en un concurso de máscaras. Esa leona vivió con él hasta los 14 años. En una subasta benéfica la compró la Princesa Grace Kelly, que se la llevó al zoo de Mónaco.También recogió en su casa una elefanta. Pitito dice que le gustan mucho los animales pero pone como condición que sean salvajes. El ático en el que vivía con los animales, ático de 600 metros cuadrados se hundió con Pitito y sus docenas de animales.
También tuve contacto con los tres ocelotes, -tigres americanos- que acompañaron a Dalí durante un periodo de su vida. Vivían en domesticidad. Un medio día se escaparon por la ventana de la suite del hotel Palace que Dalí tenía. Los demás huéspedes a ver que asomaban a sus balcones comenzaron a chillar y a denunciar en recepción que tres tigres habían entrado en sus habitaciones.